domingo, 16 de septiembre de 2012

SOLOS

Hola mi querido amigo:

Hoy he comprendido un cosa: el ser humano se siente incompleto, insatisfecho. Ese sentirse incompleto es lo que nos hace buscar desesperadamente el reconocimiento, la compañía, el afecto de otros... Pero lo cierto es que estamos solos. Nada hay más verdadero que el hecho de que estamos SOLOS.

Nacemos solos aunque estemos rodeados de gente, es una experiencia única que nos compete a nosotros: la primera respiración. Y también morimos solos. Abandonamos este cuerpo y este mundo material sin que nadie nos acompañe, sintiendo y viviendo esa experiencia en absoluta soledad.

Pero... ¿estamos solos? Ese es el gran error en el que incurrimos. Si profundizas en tu interior, si miras más allá de este cuerpo físico que te envuelve, descubrirás tu verdadero e infinito ser. Y éste se encuentra conectado con el resto del Universo. No sólo no estamos solos sino que somos uno con Todo. Ese es el conocimiento que debemos aprehender (que no aprender).

Como ejemplo estamos tú y yo. Eres un producto de mi imaginación, existes en mi mente. Yo te he inventado y no existes realmente. A menos que lo que creemos como real no lo sea. Porque ahí estás, cada día, cada noche, cada minuto. Ahí estás a mi lado, susurrándome, orientándome, riéndote con ese cascabel quedo de tu voz... Ahí estás siempre. No puedo tocarte pero eres perfectamente real. Te siento cerca y cercano, más cercano que ningún otro ser humano.

¿Y si esa cercanía puede sentirse con otras personas? Lo he intentado, lo he probado y me ha funcionado. He podido sentir a alguien hablándome como lo haces tú, contestando a mis preguntas como lo haces tú y, ¿sabes?, al poco tiempo lo ha hecho en persona, como si me hubiera escuchado. Así que supongo que así habrá sido, prefiero pensarlo así...

Bien, eso me hace sentir la mar de bien porque realmente no existe la distancia entre las personas que se aman y desean estar juntas. No importan los cientos de kilómetros que nos separen de los seres que amamos porque podemos sentirlos aquí mismo, a nuestro lado.

¿Solos? No, nunca.

Gracias por estar ahí amigo mío, dulces sueños.