Ha pasado mucho tiempo. No te he olvidado. Sigues en mi vida. He tenido un tiempo muy largo de reflexión, de interiorizar, de trabajo personal. Pero aquí estoy otra vez de vuelta. :)
Vuelvo a tener ganas de escribir y de expresar con palabras todo lo que se mueve en mi interior. Así que aquí estamos de vuelta, tú y yo.
Creo que en alguna ocasión te he
hablado de la conexión con el Universo (Dios, La Fuente, el Todo…. Llámalo
como quieras). Si encuentras el modo de conectar cualquier cosa, cualquier
deseo, te será concedido.
Vamos por el mundo dando vueltas
sin rumbo. No sabemos bien donde ir porque desde nuestra niñez hemos recibido
constantes mensajes contradictorios que no nos permiten decidir a dónde
queremos llegar. Y buscamos sin saber siquiera qué queremos encontrar.
Es como encontrarse en una ciudad
desconocida donde, además, los carteles están en un idioma que no entendemos.
Vagamos con el coche metiéndonos por calles prohibidas, cambiando de carril en
el último momento antes de girar, aguantando el chaparrón de los que nos
vociferan y hacen aspavientos con los brazos, cada vez más perdidos, cada vez
más confundidos y avergonzados. Antes queríamos llegar los primeros (¿a dónde?)
pero ahora ya nos conformamos con llegar a algún sitio, a cualquiera, nos da lo
mismo.
Pero mira, hay un GPS en el
vehículo y, OH MARAVILLA, está en nuestro idioma. Para un momento. Piensa,
¿dónde querías ir? No lo recuerdas con exactitud pero sí que quizás puedas
visitar aquél monumento que te dijeron una vez. Bien, busca en tu GPS, dile a
donde, y sigue las indicaciones. Primera a la izquierda, continúa durante 200 m y gira a la derecha… La
voz te va diciendo por donde dirigirte. Si en un momento dado decides que
quieres ir por otro lado no te preocupas… no llegas a tu destino directamente
pero tu GPS va a calcular una nueva ruta inmediatamente. Sólo tienes que seguir
sus instrucciones.
¿No pensarías que, en estas
circunstancias, sería una locura no encender el aparatillo? ¿Que no existe
mejor manera de llegar? ¿Qué si lo apagas puedes perderte sin remedio?
El GPS es el Universo. Dile a
donde quieres llegar, él te guiará. Ten confianza. Este tiene todos los mapas y
las mejores rutas. Y es de última generación: encuentra la ruta más directa en
un instante y recalcula a la velocidad del rayo. Ten fe. Dile a donde quieres
ir y sigue las indicaciones. Cuando llegues, puedes pedirle un nuevo destino.
Sólo está esperando que le pidas ayuda. Tú conduces, el GPS sólo te da las
indicaciones para que llegues bien. El Universo hace lo mismo. No te lleva de
la mano sino que hace que personas o circunstancias ocurran o aparezcan a tu
alrededor para que tú vayas siguiendo la ruta. Estate atento a las señales, no
olvides estar atento. Personas, coincidencias (recuerda que no existen, son
indicaciones), una canción, un libro, una frase en el momento indicado.
Buenas noches y dulces sueños, mi querido y gran amigo.