lunes, 25 de junio de 2012

Sin título

Querido amigo:

Días tristes y otros no tanto... días felices y primaverales... así se me pasa la vida. La veo como una sucesión de días que pasan delante de mí, como una película. Pero, ¿vivo? Alguien me dijo que las cosas que hago son normales porque soy una superviviente. ¿Quiero seguir haciéndolo?

Lo cierto es que no. No quiero sobrevivir a la vida, quiero vivirla y sentirla. Quiero que los colores sean más vivos y brillantes y no tan grises. Quiero que la música sea más vibrante y armoniosa y no tan machacona y estridente. Quiero abrazar a mis hijos sin pensar si han hecho los deberes. Quiero amar de corazón y sin barreras, sin oposiciones y sin prejuicios, y no con miedo y reticencias.

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Ha pasado más de un mes desde que escribí lo anterior. Ya hemos pasado el solsticio de verano. Aquí sigo, con todas mis inseguridades pero con un gran convencimiento sobre un par de cosillas:
1º) Si estoy así, si mi camino está lleno de obstáculos, si todo es un caos a mi alrededor, es porque no he aprendido. El miedo me lo impide.
2º) Cuán grande es mi ego.

Dicen que cada persona que se cruza contigo en la vida actúa como un espejo en el que verte reflejado. Y hay un aspecto de mi ser que siempre he negado, siempre he estado ciega frente a él y que viene a mostrárseme en mi hija. El momento de una elección para ella es un gravísimo conflicto. "¿Qué quieres de postre?" Su respuesta, "¿qué hay? Bueno, pues hoy helado. ¿Qué helado me cojo? No sé cuál quiero... ¿cuál cogerías tú mamá? ¿Qué han elegido mis hermanos...? Ay, no seeeeeé..." Y así con todo: los zapatos, la ropa, la peli para ver... Me pone realmente histérica.

Hoy he descubierto que eso mismo me pasa a mí. Por eso no encuentro mi camino, porque no me decido. ¿Cuál elijo? ¿Y si me equivoco? ¿Y si no era ese? ¿Y si salen peor las cosas? ¿Y si.....? Millones de preguntas que se podrían resumir en una única palabra: miedo.

Y hoy he leído algo que me hace pensar: Todas las cosas cambian y no podemos permanecer entre obstáculos y obstrucciones constantes. Así que mañana tendré que tomar un par de decisiones y asumir mi responsabilidad.

Y luego está el tema del ego. Creo que me voy a seguir llevando un montón de decepciones en la vida si no consigo aprender a dominarlo. Al menos a ser consciente de que es el ego el que me mueve a hacer y decir la mayoría de las cosas de mi vida. A que le alimento constantemente y es él la fuente de mis males. Porque creo estar hablando con mi espíritu pero es al ego. A él le alimento cada día.

Querido amigo, te echo de menos, hace tanto que no estoy contigo, hace tanto que no te hablo, que me he perdido un poco. Sé que estarás ahí cuando te necesite. Espero escribirte pronto.

Me despido ya, mi amigo. Dulces sueños, como siempre. Esta noche soñaré contigo, soñaré que velas mi sueño y alejas de él las pesadilla. Dulces sueños amigo, dulces sueños tengamos.

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