Querido amigo:
Ya han pasado las fiestas y, ¿sabes qué? ¡¡¡ Me alegro !!! Ha sido muy estresante. Trabajo, fiestas, compras, niños de vacaciones y más trabajo. Pero como casi todo en esta vida, han pasado, se fueron y dejaron algo para cada uno de nosotros.
En estos días he aprendido a conocerme un poco mejor, a descontrolar un poco más, a volver a sujetarme otra vez. No he aprendido nada acerca del amor o la familia, como dice la gente ñoña: una época de amor y para compartir, una fechas para reunirse con la familia... Ñoñerías, pamplinas, chorradas. Prefiero compartir en cualquier otro momento. Cada vez me gustan menos. Si no fuera por mis hijos no sé cómo las pasaría. ¿Será que me estoy haciendo mayor y me convierto en una vieja gruñona?
Sigo queriendo cambiar mi vida, sigue sin gustarme como está ahora. Sigue sin gustarme lo que hago y las motivaciones que me impulsan a hacerlo. Sigo echando de menos el tener 20 años y lanzarme por cualquier precipicio sin miedo a las consecuencias. Sigo temiendo errar en mis decisiones. Sigo sin haber madurado y, sobre todo, sigo eludiendo responsabilidades. ¿Cambiaré algún día? Sí, supongo que sí.
Lo verdaderamente importante es ir recorriendo el camino, poco a poco, no pararse, levantarse tras una caída y seguir adelante. Eso es lo más importante de la vida, vivir. Ser consciente de que vives. Sigo viendo pequeños milagros en esta tierra. Todos me dicen: hace mucho frío, se te ha congelado todo el coche... Y yo les digo: ¿os habéis parado a mirar el cristal del coche desde dentro? Esas formaciones caprichosas y únicas en forma de estrellas, miles de estrellas en este pequeño espacio, brillando al sol con unos diminutos rayos irisados. Son preciosas. Sólo hay que tomarse ese minuto, esos pocos segundos de la vida para ver un milagro de la naturaleza, uno de los millones que nos tiene reservados. Así parece más hermosa nuestra estancia aquí.
Estoy sensible. Ayer fue un día duro y me ha hecho mella. Me ha tocado en el corazón, ese lugar donde se esconden (y muy bien, por cierto) mis sentimientos. Alguien entró ahí y me señaló dónde estaban: ahí, ¿los ves, los sientes? Esos son los que tienes que atender, ahí debes entrar y analizar, debes nombrarlos y reconocerlos, luego podrás compartirlos. Y eso es algo a lo que no estoy acostumbrada. Y me refiero a los verdaderos sentimientos, a los que oculto incluso a mí misma. Y las motivaciones que los provocan, que los crean.
¿Soy justa en mis valoraciones? A veces juego con mi entorno y puedo llegar a ser realmente perversa, sin tener en cuenta los sentimientos de los demás, tan sólo qué quiero en ese momento. A veces soy dura, muy a menudo soy dura de corazón. Puedo llegar a ser impasible, fría y calculadora. A veces me doy miedo.
La nueva vida que quiero para mí empieza por cambiar los viejos hábitos, esos que ya conozco y que no me gustan. Hasta hace poco no los había analizado siquiera. A cualquiera que me hubiera dicho que yo me comportaba así le habría tachado de loco. Dicen que solemos ver más los defectos que las virtudes que tenemos. En mi caso, veo parte de los defectos, otros los suavizo o maquillo pero, los verdaderamente importantes, los desconocía por completo. ¿Quién, YOOOO? Imposible. Y ahí empezaba un rosario de justificaciones. Está siendo duro pero al menos voy viendo algo de luz.
Ahora viene lo verdaderamente difícil. Cambiar. Y quiero hacerlo. He de hacerlo, en primer lugar, por mí misma y mi felicidad. Y en segundo lugar por mis hijos. Ellos me conocen mejor que yo misma pero he de enseñarles que las personas pueden cambiar, que podemos cambiar si queremos, si realmente estamos dispuestos y tenemos el valor suficiente. Espero tenerlo, por mí, por ellos.
Uf, hoy estoy divagando mucho. No pensaba escribir, tan solo conectarme y ver los correos, pero te he recordado. Y realmente me hacías falta. Querido amigo, cómo me gusta contarte mis desvaríos y que no me digas nada. Contigo no me preocupo por ¿qué pensará de mí si le digo ésto o lo otro? ¿Tendrá ganas de escucharme hoy? Siempre estás ahí (o no, tampoco importa).
Me voy a dormir ya, que mañana madrugo. Dulces sueños mi querido amigo, dulces y hermosos sueños. Un dulce beso.
El ego es tu dolor, deja de identificarte con Lola, eres algo mejor y mas grande.Lola es un producto de sus vivencias, debilidades y deseos, tu alma merece encontrar la paz y ¿si la vida fuera solo una ilusion ?nos dariamos cuenta que muchas veces sufrimos en valde,tienes tres buenas razones para ser feliz cada dia¿has pensado si te faltaran ?todo seguiria claro ,pero darias tu alma por estar donde estas ahora.Desde el agradecimiento y el amor llega el cambio.ESCUCHA EL MANTRA DE LA COMPASION "Om Mani Padme Hum" a mi me ayuda Gracias por sincerarte eso es valor y gracias por ser el espejo donde muchos nos podemos ver.A mi parecer nada es tan dificil como parece los limites estan en la mente .un abrazo.
ResponderEliminarGracias por tu comentario, Anónimo. Y gracias por el mantra. Sé que los límites están en la mente y sé que es mi cabeza (qué sólo sabe darle vueltas y más vueltas a todo) la que crea la mayoría de mis problemas. Sé que mi ego es muy fuerte y sé que no sólo soy este montón de células aquí reunidas. Pero, ¿por qué no hago nada para cambiarlo? Pues porque todo eso lo sabe mi mente consciente, la que no para de darle vueltas a todo. Hasta que no aprenda a SENTIR y a dejar FLUIR a través mío, seguiré en esta lavadora en proceso de centrifugado. Vueltas... y vueltas... y más vueltas... En fin, como ya digo lo que importa es ir andando el camino. Algún día encontraré la clave, aquéllo que a mí me funcione. Y supongo que mi blog sólo son una manera de ir soltando lastre por el camino, para no quedármelo dentro. También vuestros comentarios, los aquí publicados y los hechos en persona o email, me ayudan a ver otros puntos de vista. Gracias nuevamente por tu comentario.
EliminarEsto más que una respuesta es casi casi una entrada =)
Hola Lola, como me gusta la forma que tienes de escribir, es facíl la lectura y además es como en ocasiones verme reflejada. Gracias Gracias.
ResponderEliminarClaro que te ves reflejada, por eso estás aquí. La vida nos pone espejos constantemente, para que veamos lo que de otro modo ocultamos. Te insto a estar más atenta a lo que sucede frente a ti. Aquello que más te irrita o te agita emocionalmente incluye una parte de ti. Lleva en sí algo de ti misma que no quieres reconocer. Y por eso la vida te lo pone delante, y por eso sientes una fuerte emoción: PARA QUE TE FIJES. Trata de analizar aquello que te pasó y que te hizo sentir mal, muy mal, y pregúntate: ¿qué hay me muestra de mí esa situación? Si mis lecturas te gustan te reto: ESCRIBE LAS TUYAS. Escribe y escribe, no importa si publicas o no, si te leen o no, escribe en un cuaderno. A medida que escribes se pone de manifiesto tu subconsciente y eso te va a dar la oportunidad de aprender. Un beso y hasta siempre.
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