Querido amigo:
Hace muchos días que no te escribo. Apenas me he acordado de ti. Entre el trabajo que he tenido y la vida en general, me he sentido arrastrada en una y otra dirección, sin tiempo para casi nada. Y lo cierto es que tampoco tenía muchas ganas de escribirte. Para ser sincera, tampoco las tengo ahora. Es tarde y tengo frío.
Así que solamente desearte que entres con buen pie en este nuevo año que se nos echa encima ya. Ya es 31 de diciembre y este 2011 está dando sus últimas y agonizantes bocanadas. Despidamos este año tirando todo lo viejo de nuestras vidas a la basura y mirando con optimismo el mañana.
Sé feliz, amigo mío, recibe todo lo que te mereces en este nuevo año.
Mañana será un buen día para ti, lo sé. Para mí también lo será. Hoy sé cuál es la clave para que así sea. Lo voy a conseguir.
Deja que esta noche pose mis labios sobre los tuyos, deja que los roce ligeramente para besarte, déjame compartir un dulce momento de amor contigo. Y ahora, dulces sueños mi amigo querido, aleja los malos pensamientos, aclara tu mente, descansa feliz y despreocupado.
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