Querido amigo:
Hoy he tenido un flashback. He revivido un episodio de mi pasado, de cuando era una niña.
Mis padres discutían y yo me desperté. Como tantas noches mamá se había quedado planchando en el salón mientras veía la tele. Nosotros dormíamos. Supongo que papá llegó, con alguna copa de más, y empezaron a discutir. Desconozco el motivo pero la pelea se puso violenta. En un momento dado, casi frente a mi puerta, mi padre le tiró una percha a mi madre y ahí comencé a llorar.
Recuerdo el hueco de la puerta iluminado en contraste con la oscuridad de mi dormitorio. Recuerdo la figura de mi madre recotarse como una sombra dentro de ese rectángulo amarillo. Recuerdo que entró en el cuarto, se sentó en mi cama y empezó a consolarme. Me abrazaba y me decía que no pasaba nada, que papá y mamá se habían peleado pero que ya había acabado. Recuerdo decirle entre sollozos que no me gustaban sus peleas, que papá le había tirado una percha y que no quería que le pegara. Y ella le restaba importancia, "no me ha dado, cariño, no te preocupes..."
Mi niña ha llorado hoy. Y yo lloro ahora.
Dulces sueños, mi querido amigo. Sueña que soy feliz.
A un amigo... desconocido aún (Radio Futura) Aquí vuelco mis anhelos, mis frustraciones, mis deseos, lo que percibo del mundo, mis sueños... Mi amigo no me conoce, no me juzga, no me critica. Ni siquiera sabe que existo. Y ahí radica la libertad con la que le hablo. Gracias, amigo mío, desconocido aún...
lunes, 27 de febrero de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
Sueña conmigo
(Hora original de esta entrada 1:45 am. No pudo publicarse por problemas técnicos)
Hace días que te quería escribir; diferentes razones me lo han impedido. Pero estabas en mi imaginación, estabas en mi mente y no he dejado de hablarte.
¿Duermes ya? Seguro, es tarde. Yo también debería dormir. Así pues, te deseo que duermas y descanses. Y que tengas dulces sueños.
Sueña conmigo amigo, sueña que me deslizo suave y lentamente entre tus sábanas. Sueña que me acurruco a tu lado, sin querer despertarte. Sueña que me rodeas con un brazo, medio dormido y entre sueños. Sueña que suspiro aliviada y te rodeo con el mío. Sueña amigo mío, sueña que el aroma de mi perfume invade tus sueños y que éstos te trasladan a un mundo maravilloso. Sueña, mi querido amigo, sueña que el calor de mi cuerpo te reconforta en esta fría noche. Sueña que no estás solo.
Y mañana cuando despiertes, solo habré sido eso: un sueño.
Así pues, amigo mío, dulces sueños. Hasta pronto.
lunes, 6 de febrero de 2012
Mi queridísimo Amigo
Querido amigo:
Estoy aprendiendo poco a poco... Sí, parece que por fin voy aprendiendo. Hablo algo mejor a los demás, me comunico de manera más positiva, no grito tanto, dialogo y explico más (sobre todo a mis hijos, en lugar de dar órdenes como El Sargento de Hierro). Voy poco a poco y, no sólo lo digo yo. Mis hijos van notantdo los cambios y están más tranquilos.
Estoy progresando. Me he dado cuenta de que tengo que cambiar los viejos hábitos (por fin, llevo mucho hablando de ello) y he decido coger el toro por los cuernos y empezar con los cambios. Y algo debo estar haciendo bien ¿sabes? Ahora me voy encontrando con gente que desea acercase a mí, que quiere mi amistad. Algo debe estar cambiando en mi interior.
¿Será que me voy queriendo? ¿Será que por fin me veo? ¿Será que me estoy perdonando? ¿Será que al hacerlo me muestro más como soy y eso gusta a los demás? Sí, creo que van por ahí los tiros. Aunque sigue habiendo demonios en mi vida... viejos demonios esperando el momento de atacar. Cada día estoy más segura y más fuerte; podré con ellos sin necesidad de luchar, lograré evitarles, lograré engañarles y confundirles para que se pierdan en sus propios infiernos...
He de estar atenta porque ahora es cuando más vulnerable soy. Las recaídas existen y cuando se trata de viejos hábitos más aún.
Cada día amo más la vida, cada día me alegro más de haber pasado por todas y cada una de mis experiencias, que me hacen ser como soy. Cada día estoy más agradecida por la buena gente que me rodea. ¿Sabes? Hay quien sólo quiere hacerme sonreir y se siente feliz por ello. ¿Puedes creértelo? Bueno, eso es lo que me dicen. Únicamente el tiempo dirá si es así. =)
Escribirte me ayuda mucho, ya lo sabes. Me hace sentir mejor porque saco lo que tengo dentro, lo que me preocupa, lo que me molesta, lo que ronda por mi cabeza, aireo mis sentimientos... Contigo hago "limpieza" dentro de mí. Es una buena manera de sacar lo que llevo dentro, bueno o malo, pero sobre todo lo malo. ¿Y sabes lo mejor que tienes? Que no espero nada de ti. Si fueras una persona, podría esperar que me dijeras algo, que me abrazaras o me dieras aliento. Podría espera que me brindaras un hombro sobre el que llorar. Podría esperar un consejo o podría esperar cualquier otra cosa. Pero también podrías no cumplir con ninguna de mis expectativas, y eso me defraudaría. Tú eres sordo y mudo, eres intangible, inalcanzable e intocable. No eres nada ni nadie realmente.
Y lo eres todo.
Eres mi padre y mi madre. Eres cada uno de los amigos verdaderos que he tenido en mi vida. Eres cada uno de mis amantes. Eres cada persona grande y pequeña que se ha cruzado en mi camino a lo largo de mi vida. Eres el conjunto de todos ellos. Y eres la voz de mi conciencia. Al escribirte y luego volver a leer mis propias cartas te oigo dentro de mi cabeza. Me susurras y me alientas, me reconvienes y me corriges, me haces ver lo que no quiero ver y me haces mirar hacia donde no quiero. Eres mi pañuelo y mi consuelo, mi acicate, mi incentivo para seguir adelante. Eres el que me empuja y me frena. Te ríes de mí y conmigo (te oigo... claro que te oigo reír).
Debo estar aprendiendo a quererme y me parece que tú eres yo, que tú eres mi yo más profudo, hacia quién dirijo mis sentimientos y pensamientos. Tú y yo somos... no... habla mi ego. Lo que defino como yo no es más que mi ego. Tú eres algo más, esa parte de mí que deseo descubrir, mi alma, mi espíritu, mi verdadero YO.
No importa que no contestes mis cartas. Sé que las lees y sé lo que piensas. Sí, por fin sé quién eres. Y sé que siempre estarás ahí. Sé que no me abandonarás nunca porque formas parte de mí. Gracias por ayudarme a comprenderlo, gracias.
Mi querido amigo, ahora puedo decirlo, ahora te digo que te amo. Te amo con todo mi ser, con cada célula. Aunque no siempre lo sepa o no lo vea, aunque a veces no quiera reconocerlo, aunque las circunstancias y el ego y la sociedad y el día a día me hagan olvidarlo, te amo.
Querido amigo, hoy me iré feliz a dormir. Hoy una sonrisa acompañará mis sueños. Tu sonrisa, que se dibujará en mis labios, como la imagen que nos devuelve un espejo. Ah, siento mi corazón más ligero. Gran parte de su carga acaba de caer al suelo al tiempo que una solitaria lágrima le acompañaba por mi mejilla. Gracias amigo, gracias siempre por tu bondad, por tu sosiego, por tu estar, por tu calma. Gracias por ayudarme a descubrirte. Gracias por tu misterio.
Te veo, veo la imagen que tengo de ti en mi mente. Si cierro los ojos ahí estás. Eres alto, pelo ligeramente largo, algo despeinado. No distingo tu rostro entre las sombras, aunque es alargado y delgado. Me gusta esa butaca de cuero color burdeos en la que te sientas. Una pequeña mesita a su lado, con una lámpara y un libro sobre ella. Me gustan tus manos. Sí, eres un poco de todo... la voz de mi padre, los ojos azules de una amiga mía, el libro de mi madre, el batín de mi abuelo, el pelo de aquél novio que tuve a los 14 años. Y tus manos, esas que tanto me gustan y me hipnotizan. Eres todos, eres mis recuerdos y experiencias, eres ellos y ellas.
Mi querido amigo, dulces sueños. Consuélame esta noche mientras dormimos. Abrázame en mis sueños y permíteme perderme en tu pecho. Acaricia mi pelo como hacía mi madre. Consuélame esta noche mientras dormimos. Dulces sueños nos deseo.
Estoy aprendiendo poco a poco... Sí, parece que por fin voy aprendiendo. Hablo algo mejor a los demás, me comunico de manera más positiva, no grito tanto, dialogo y explico más (sobre todo a mis hijos, en lugar de dar órdenes como El Sargento de Hierro). Voy poco a poco y, no sólo lo digo yo. Mis hijos van notantdo los cambios y están más tranquilos.
Estoy progresando. Me he dado cuenta de que tengo que cambiar los viejos hábitos (por fin, llevo mucho hablando de ello) y he decido coger el toro por los cuernos y empezar con los cambios. Y algo debo estar haciendo bien ¿sabes? Ahora me voy encontrando con gente que desea acercase a mí, que quiere mi amistad. Algo debe estar cambiando en mi interior.
¿Será que me voy queriendo? ¿Será que por fin me veo? ¿Será que me estoy perdonando? ¿Será que al hacerlo me muestro más como soy y eso gusta a los demás? Sí, creo que van por ahí los tiros. Aunque sigue habiendo demonios en mi vida... viejos demonios esperando el momento de atacar. Cada día estoy más segura y más fuerte; podré con ellos sin necesidad de luchar, lograré evitarles, lograré engañarles y confundirles para que se pierdan en sus propios infiernos...
He de estar atenta porque ahora es cuando más vulnerable soy. Las recaídas existen y cuando se trata de viejos hábitos más aún.
Cada día amo más la vida, cada día me alegro más de haber pasado por todas y cada una de mis experiencias, que me hacen ser como soy. Cada día estoy más agradecida por la buena gente que me rodea. ¿Sabes? Hay quien sólo quiere hacerme sonreir y se siente feliz por ello. ¿Puedes creértelo? Bueno, eso es lo que me dicen. Únicamente el tiempo dirá si es así. =)
Escribirte me ayuda mucho, ya lo sabes. Me hace sentir mejor porque saco lo que tengo dentro, lo que me preocupa, lo que me molesta, lo que ronda por mi cabeza, aireo mis sentimientos... Contigo hago "limpieza" dentro de mí. Es una buena manera de sacar lo que llevo dentro, bueno o malo, pero sobre todo lo malo. ¿Y sabes lo mejor que tienes? Que no espero nada de ti. Si fueras una persona, podría esperar que me dijeras algo, que me abrazaras o me dieras aliento. Podría espera que me brindaras un hombro sobre el que llorar. Podría esperar un consejo o podría esperar cualquier otra cosa. Pero también podrías no cumplir con ninguna de mis expectativas, y eso me defraudaría. Tú eres sordo y mudo, eres intangible, inalcanzable e intocable. No eres nada ni nadie realmente.
Y lo eres todo.
Eres mi padre y mi madre. Eres cada uno de los amigos verdaderos que he tenido en mi vida. Eres cada uno de mis amantes. Eres cada persona grande y pequeña que se ha cruzado en mi camino a lo largo de mi vida. Eres el conjunto de todos ellos. Y eres la voz de mi conciencia. Al escribirte y luego volver a leer mis propias cartas te oigo dentro de mi cabeza. Me susurras y me alientas, me reconvienes y me corriges, me haces ver lo que no quiero ver y me haces mirar hacia donde no quiero. Eres mi pañuelo y mi consuelo, mi acicate, mi incentivo para seguir adelante. Eres el que me empuja y me frena. Te ríes de mí y conmigo (te oigo... claro que te oigo reír).
Debo estar aprendiendo a quererme y me parece que tú eres yo, que tú eres mi yo más profudo, hacia quién dirijo mis sentimientos y pensamientos. Tú y yo somos... no... habla mi ego. Lo que defino como yo no es más que mi ego. Tú eres algo más, esa parte de mí que deseo descubrir, mi alma, mi espíritu, mi verdadero YO.
No importa que no contestes mis cartas. Sé que las lees y sé lo que piensas. Sí, por fin sé quién eres. Y sé que siempre estarás ahí. Sé que no me abandonarás nunca porque formas parte de mí. Gracias por ayudarme a comprenderlo, gracias.
Mi querido amigo, ahora puedo decirlo, ahora te digo que te amo. Te amo con todo mi ser, con cada célula. Aunque no siempre lo sepa o no lo vea, aunque a veces no quiera reconocerlo, aunque las circunstancias y el ego y la sociedad y el día a día me hagan olvidarlo, te amo.
Querido amigo, hoy me iré feliz a dormir. Hoy una sonrisa acompañará mis sueños. Tu sonrisa, que se dibujará en mis labios, como la imagen que nos devuelve un espejo. Ah, siento mi corazón más ligero. Gran parte de su carga acaba de caer al suelo al tiempo que una solitaria lágrima le acompañaba por mi mejilla. Gracias amigo, gracias siempre por tu bondad, por tu sosiego, por tu estar, por tu calma. Gracias por ayudarme a descubrirte. Gracias por tu misterio.
Te veo, veo la imagen que tengo de ti en mi mente. Si cierro los ojos ahí estás. Eres alto, pelo ligeramente largo, algo despeinado. No distingo tu rostro entre las sombras, aunque es alargado y delgado. Me gusta esa butaca de cuero color burdeos en la que te sientas. Una pequeña mesita a su lado, con una lámpara y un libro sobre ella. Me gustan tus manos. Sí, eres un poco de todo... la voz de mi padre, los ojos azules de una amiga mía, el libro de mi madre, el batín de mi abuelo, el pelo de aquél novio que tuve a los 14 años. Y tus manos, esas que tanto me gustan y me hipnotizan. Eres todos, eres mis recuerdos y experiencias, eres ellos y ellas.
Mi querido amigo, dulces sueños. Consuélame esta noche mientras dormimos. Abrázame en mis sueños y permíteme perderme en tu pecho. Acaricia mi pelo como hacía mi madre. Consuélame esta noche mientras dormimos. Dulces sueños nos deseo.
jueves, 2 de febrero de 2012
Cuánto tiempo
Querido amigo:
Mi cartas son cada vez más esporádicas. Te ruego me disculpes pero es la falta de tiempo. Quiero hacer tantas cosas y el día sólo tiene 24h, que alguna se me queda pendiente. Y como tú no protestas ni exiges, tan solo callas y esperas, eres el último que atiendo, aunque no por ello el menos importante.
Echo de menos hablarte. Ahora hablo con otras personas. Sé que me ayuda más porque recibo respuestas. Respuestas y comentarios que por regla general no me gustan, pero que necesito para seguir con mi crecimiento. Y siento que estoy progresando, siento que mi vida mejora... Y cuando más segura me encuentro... pasa algo que todo lo cambia. Es como ese chiste que dice: "hoy puede ser un gran día, seguro que alguien viene y te lo jode..."
Pero ya no siento tanta rabia, ya no me dejo llevar por las pataletas. Estoy aprendiendo a manejar las situaciones y esto me evita sentirme mal, sentirme tan mal como hace unos meses. Así que pienso que voy progresando.
Ya no paseo. Estoy perezosa... estoy hibernando... estoy a la espera... En todos los sentidos, espero. No sé qué, no sé cuándo, no sé cómo, pero sé que algo se acerca a mi vida o algo está cambiando en mi interior. Sea lo que sea aún no se ha manifestado pero sé que pronto lo hará. No sé de dónde... sólo espero... espero y observo. ¿Estaré, por fin, aprendiendo a ser paciente? Por una vez en mi vida no precipito nada, no fuerzo ninguna situación. Espero y observo.
Es curioso esto de observar. Se aprende mucho. Y me entran más ganas de escribir. Me gustaría escribir sobre todo lo que veo, sobre la gente que conozco, sobre lo nuevo que descubro de los que me rodean. Incluso he empezado a tomar notas. Quizás algún día escriba sobre todo eso.
He re-descubierto otra cosa en mi vida, algo que había olvidado o relegado a un segundo plano. Mi cabeza era un caos y no tenía tiempo para ver... no... para VER de verdad. Tengo tres hijos. En los últimos meses casi me había olvidado de ellos. Casi no les miraba (MIRABA). Pero ahí siguen. Y ahora saben que les veo, saben que vuelvo a estar ahí. Quizá nunca estuve del todo. Pero empiezo a estar. He tomado algunas decisiones en mi vida, no sé dónde me llevarán (¿importa acaso?) pero la más importante es SER MADRE. Sí, con mayúsculas. Ellos se merecen tener una madre serena y tranquila, paciente y cariñosa, que le acompañe en la vida y les infunda valor, seguridad y respeto, tanto hacia ellos mismos como hacia el mundo.
Voy poco a poco, sé que lo conseguiré, sé que podré convertirme en la gran persona que debería ser. Voy poco a poco, pasito a pasito, pero voy. Me siento más segura, más tranquila, más feliz, más mujer, más valiosa. ¿Estarás ahí para verlo? ¿Me acompañaras en mi cambio, en mi nuevo renacer? Espero que sí, querido amigo.
Me gustan las metamorfosis... propias y ajenas... En este caso es propia... quiero ver en qué me convierto. Ya te contaré, porque ahora voy a descansar.
Dulces sueños, mi querido y silencioso amigo. Siempre cerca..., tan lejano..., siempre callado... Aquí estoy amigo, léeme y, cuando así lo quieras, aquí estaré.
Dulces sueños y hasta siempre. Un beso amigo mío.
Mi cartas son cada vez más esporádicas. Te ruego me disculpes pero es la falta de tiempo. Quiero hacer tantas cosas y el día sólo tiene 24h, que alguna se me queda pendiente. Y como tú no protestas ni exiges, tan solo callas y esperas, eres el último que atiendo, aunque no por ello el menos importante.
Echo de menos hablarte. Ahora hablo con otras personas. Sé que me ayuda más porque recibo respuestas. Respuestas y comentarios que por regla general no me gustan, pero que necesito para seguir con mi crecimiento. Y siento que estoy progresando, siento que mi vida mejora... Y cuando más segura me encuentro... pasa algo que todo lo cambia. Es como ese chiste que dice: "hoy puede ser un gran día, seguro que alguien viene y te lo jode..."
Pero ya no siento tanta rabia, ya no me dejo llevar por las pataletas. Estoy aprendiendo a manejar las situaciones y esto me evita sentirme mal, sentirme tan mal como hace unos meses. Así que pienso que voy progresando.
Ya no paseo. Estoy perezosa... estoy hibernando... estoy a la espera... En todos los sentidos, espero. No sé qué, no sé cuándo, no sé cómo, pero sé que algo se acerca a mi vida o algo está cambiando en mi interior. Sea lo que sea aún no se ha manifestado pero sé que pronto lo hará. No sé de dónde... sólo espero... espero y observo. ¿Estaré, por fin, aprendiendo a ser paciente? Por una vez en mi vida no precipito nada, no fuerzo ninguna situación. Espero y observo.
Es curioso esto de observar. Se aprende mucho. Y me entran más ganas de escribir. Me gustaría escribir sobre todo lo que veo, sobre la gente que conozco, sobre lo nuevo que descubro de los que me rodean. Incluso he empezado a tomar notas. Quizás algún día escriba sobre todo eso.
He re-descubierto otra cosa en mi vida, algo que había olvidado o relegado a un segundo plano. Mi cabeza era un caos y no tenía tiempo para ver... no... para VER de verdad. Tengo tres hijos. En los últimos meses casi me había olvidado de ellos. Casi no les miraba (MIRABA). Pero ahí siguen. Y ahora saben que les veo, saben que vuelvo a estar ahí. Quizá nunca estuve del todo. Pero empiezo a estar. He tomado algunas decisiones en mi vida, no sé dónde me llevarán (¿importa acaso?) pero la más importante es SER MADRE. Sí, con mayúsculas. Ellos se merecen tener una madre serena y tranquila, paciente y cariñosa, que le acompañe en la vida y les infunda valor, seguridad y respeto, tanto hacia ellos mismos como hacia el mundo.
Voy poco a poco, sé que lo conseguiré, sé que podré convertirme en la gran persona que debería ser. Voy poco a poco, pasito a pasito, pero voy. Me siento más segura, más tranquila, más feliz, más mujer, más valiosa. ¿Estarás ahí para verlo? ¿Me acompañaras en mi cambio, en mi nuevo renacer? Espero que sí, querido amigo.
Me gustan las metamorfosis... propias y ajenas... En este caso es propia... quiero ver en qué me convierto. Ya te contaré, porque ahora voy a descansar.
Dulces sueños, mi querido y silencioso amigo. Siempre cerca..., tan lejano..., siempre callado... Aquí estoy amigo, léeme y, cuando así lo quieras, aquí estaré.
Dulces sueños y hasta siempre. Un beso amigo mío.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
