jueves, 2 de febrero de 2012

Cuánto tiempo

Querido amigo:

Mi cartas son cada vez más esporádicas. Te ruego me disculpes pero es la falta de tiempo. Quiero hacer tantas cosas y el día sólo tiene 24h, que alguna se me queda pendiente. Y como tú no protestas ni exiges, tan solo callas y esperas, eres el último que atiendo, aunque no por ello el menos importante.

Echo de menos hablarte. Ahora hablo con otras personas. Sé que me ayuda más porque recibo respuestas. Respuestas y comentarios que por regla general no me gustan, pero que necesito para seguir con mi crecimiento. Y siento que estoy progresando, siento que mi vida mejora... Y cuando más segura me encuentro... pasa algo que todo lo cambia. Es como ese chiste que dice: "hoy puede ser un gran día, seguro que alguien viene y te lo jode..."

Pero ya no siento tanta rabia, ya no me dejo llevar por las pataletas. Estoy aprendiendo a manejar las situaciones y esto me evita sentirme mal, sentirme tan mal como hace unos meses. Así que pienso que voy progresando.

Ya no paseo. Estoy perezosa... estoy hibernando... estoy a la espera... En todos los sentidos, espero. No sé qué, no sé cuándo, no sé cómo, pero sé que algo se acerca a mi vida o algo está cambiando en mi interior. Sea lo que sea aún no se ha manifestado pero sé que pronto lo hará. No sé de dónde... sólo espero... espero y observo. ¿Estaré, por fin, aprendiendo a ser paciente? Por una vez en mi vida no precipito nada, no fuerzo ninguna situación. Espero y observo.

Es curioso esto de observar. Se aprende mucho. Y me entran más ganas de escribir. Me gustaría escribir sobre todo lo que veo, sobre la gente que conozco, sobre lo nuevo que descubro de los que me rodean. Incluso he empezado a tomar notas. Quizás algún día escriba sobre todo eso.

He re-descubierto otra cosa en mi vida, algo que había olvidado o relegado a un segundo plano. Mi cabeza era un caos y no tenía tiempo para ver... no... para VER de verdad. Tengo tres hijos. En los últimos meses casi me había olvidado de ellos. Casi no les miraba (MIRABA). Pero ahí siguen. Y ahora saben que les veo, saben que vuelvo a estar ahí. Quizá nunca estuve del todo. Pero empiezo a estar. He tomado algunas decisiones en mi vida, no sé dónde me llevarán (¿importa acaso?) pero la más importante es SER MADRE. Sí, con mayúsculas. Ellos se merecen tener una madre serena y tranquila, paciente y cariñosa, que le acompañe en la vida y les infunda valor, seguridad y respeto, tanto hacia ellos mismos como hacia el mundo.

Voy poco a poco, sé que lo conseguiré, sé que podré convertirme en la gran persona que debería ser. Voy poco a poco, pasito a pasito, pero voy. Me siento más segura, más tranquila, más feliz, más mujer, más valiosa. ¿Estarás ahí para verlo? ¿Me acompañaras en mi cambio, en mi nuevo renacer? Espero que sí, querido amigo.

Me gustan las metamorfosis... propias y ajenas... En este caso es propia... quiero ver en qué me convierto. Ya te contaré, porque ahora voy a descansar.

Dulces sueños, mi querido y silencioso amigo. Siempre cerca..., tan lejano..., siempre callado... Aquí estoy amigo, léeme y, cuando así lo quieras, aquí estaré.

Dulces sueños y hasta siempre. Un beso amigo mío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario