(Hora original de esta entrada 1:45 am. No pudo publicarse por problemas técnicos)
Hace días que te quería escribir; diferentes razones me lo han impedido. Pero estabas en mi imaginación, estabas en mi mente y no he dejado de hablarte.
¿Duermes ya? Seguro, es tarde. Yo también debería dormir. Así pues, te deseo que duermas y descanses. Y que tengas dulces sueños.
Sueña conmigo amigo, sueña que me deslizo suave y lentamente entre tus sábanas. Sueña que me acurruco a tu lado, sin querer despertarte. Sueña que me rodeas con un brazo, medio dormido y entre sueños. Sueña que suspiro aliviada y te rodeo con el mío. Sueña amigo mío, sueña que el aroma de mi perfume invade tus sueños y que éstos te trasladan a un mundo maravilloso. Sueña, mi querido amigo, sueña que el calor de mi cuerpo te reconforta en esta fría noche. Sueña que no estás solo.
Y mañana cuando despiertes, solo habré sido eso: un sueño.
Así pues, amigo mío, dulces sueños. Hasta pronto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario