Querido amigo:
Hace muchos días que no te escribo. Apenas me he acordado de ti. Entre el trabajo que he tenido y la vida en general, me he sentido arrastrada en una y otra dirección, sin tiempo para casi nada. Y lo cierto es que tampoco tenía muchas ganas de escribirte. Para ser sincera, tampoco las tengo ahora. Es tarde y tengo frío.
Así que solamente desearte que entres con buen pie en este nuevo año que se nos echa encima ya. Ya es 31 de diciembre y este 2011 está dando sus últimas y agonizantes bocanadas. Despidamos este año tirando todo lo viejo de nuestras vidas a la basura y mirando con optimismo el mañana.
Sé feliz, amigo mío, recibe todo lo que te mereces en este nuevo año.
Mañana será un buen día para ti, lo sé. Para mí también lo será. Hoy sé cuál es la clave para que así sea. Lo voy a conseguir.
Deja que esta noche pose mis labios sobre los tuyos, deja que los roce ligeramente para besarte, déjame compartir un dulce momento de amor contigo. Y ahora, dulces sueños mi amigo querido, aleja los malos pensamientos, aclara tu mente, descansa feliz y despreocupado.
A un amigo... desconocido aún (Radio Futura) Aquí vuelco mis anhelos, mis frustraciones, mis deseos, lo que percibo del mundo, mis sueños... Mi amigo no me conoce, no me juzga, no me critica. Ni siquiera sabe que existo. Y ahí radica la libertad con la que le hablo. Gracias, amigo mío, desconocido aún...
sábado, 31 de diciembre de 2011
domingo, 18 de diciembre de 2011
Llega la Navidad
Querido amigo:
Aquí estoy otra vez. Sé que hace días que no te escribo pero últimamente parece que no me da tiempo a hacer todo lo que quiero en un día. Es como si me faltaran horas. Y eso que dormir, lo que se dice dormir, pues tampoco es que duerma mucho.
Hoy hemos puesto la decoración navideña. Estoy de lo más ilusionada por los niños. Me encanta que vengan Papá Noel y los Reyes Magos. Y sobre todo no compartirlo con la familia política. Bueno, creo que la noche de Reyes sí que me toca. Tengo un montón de ideas para esa noche, ideas llenas de magia. ¿Sabías que les preparamos un pequeño festín tanto para los Reyes como para sus camellos. Y no te digo nada con la de renos que tiene Papá Noel. Hay que dejarles comida y agua suficiente. ¡¡ Y se lo comen todo !!
Lo mejor es cuando dejan huellas o marcas de barro. Creo que necesitaré ayuda para dejar huellas de "reno". Seguro que alguien del pueblo puede ayudarme. Aún faltan cosas por preparar, espero poder escaparme mañana a comprarlas para que no falte ningún detalle. Teniendo en cuenta la edad que tienen hay que "currárselo" mucho para que mantengan la ilusión un año más.
¿Cómo pasas tú estas fiestas? ¿Tienes familia, hijos, mujer...? Yo echo de menos muchísimo poder reunirme con los míos. Hace ya muchos años que desconecté y ahora es bastante complicado volver a ello. Pero bueno, como dicen un par de personas que conozco, "paciencia". Así que dejaremos que sea el tiempo el que actúe en mi beneficio.
Sigo trabajando en mí misma pero va a ser algo más difícil de lo que pensaba. Lo cierto es que me cuesta mucho responsabilizarme de mis acciones. Son mías, no me arrepiento de ellas, pero no he aprendido lo suficiente. Así que, ya que estamos en invierno, la época del año en que la tierra duerme y descansa, es el momento de repasar mi vida y mis patrones de conducta e intentar modificarlos. Sí, como ya he dicho en otras ocasiones, este es el lugar donde sanar mi alma. Aunque no sabía (y en realidad no lo sé, no hasta que vaya sucediendo) cómo sería el proceso.
Pero también estoy ilusionada con eso. Y con seguir los estudios en enero. Ya va quedando menos para poderme matricular. Ya te contaré.
Por cierto, ayer me encontré con una sorpresa inesperada (o quizá esperada y deseada): he encontrado alguien en quién confiar, alguien con quien hablar de... bueno... de ciertas cosas que contigo no puedo o no quiero. Al menos de momento. Me ha gustado mucho.
Para primeros de año vamos a tener una visita de gente entrañable, algunos amigos de mis hijos del otro colegio y sus padres. Están como locos. Lo cierto es que a mí también me hace muchísima ilusión verles. Espero que se dé bien y no tener problema alguno, a pesar del trabajo que tendremos en esas fechas, el cansancio y el estrés. (Ya lo estoy haciendo otra vez, ya estoy "sospechando" problemas, así seguro que se presentan, ¿no?)
Bueno amigo, voy a dejarte ya. Supongo que te escribiré antes de Navidad. Aún así, Feliz Navidad y que estas fiestas sean todo lo que deseas de ellas. Y pórtate bien, que la magia existe y quien sabe, a lo mejor Papá Noel o los Reyes se acuerdan de ti. ;-)
Que tengas dulces sueños, un beso con todo mi amor y mis mejores deseos.
Aquí estoy otra vez. Sé que hace días que no te escribo pero últimamente parece que no me da tiempo a hacer todo lo que quiero en un día. Es como si me faltaran horas. Y eso que dormir, lo que se dice dormir, pues tampoco es que duerma mucho.
Hoy hemos puesto la decoración navideña. Estoy de lo más ilusionada por los niños. Me encanta que vengan Papá Noel y los Reyes Magos. Y sobre todo no compartirlo con la familia política. Bueno, creo que la noche de Reyes sí que me toca. Tengo un montón de ideas para esa noche, ideas llenas de magia. ¿Sabías que les preparamos un pequeño festín tanto para los Reyes como para sus camellos. Y no te digo nada con la de renos que tiene Papá Noel. Hay que dejarles comida y agua suficiente. ¡¡ Y se lo comen todo !!
Lo mejor es cuando dejan huellas o marcas de barro. Creo que necesitaré ayuda para dejar huellas de "reno". Seguro que alguien del pueblo puede ayudarme. Aún faltan cosas por preparar, espero poder escaparme mañana a comprarlas para que no falte ningún detalle. Teniendo en cuenta la edad que tienen hay que "currárselo" mucho para que mantengan la ilusión un año más.
¿Cómo pasas tú estas fiestas? ¿Tienes familia, hijos, mujer...? Yo echo de menos muchísimo poder reunirme con los míos. Hace ya muchos años que desconecté y ahora es bastante complicado volver a ello. Pero bueno, como dicen un par de personas que conozco, "paciencia". Así que dejaremos que sea el tiempo el que actúe en mi beneficio.
Sigo trabajando en mí misma pero va a ser algo más difícil de lo que pensaba. Lo cierto es que me cuesta mucho responsabilizarme de mis acciones. Son mías, no me arrepiento de ellas, pero no he aprendido lo suficiente. Así que, ya que estamos en invierno, la época del año en que la tierra duerme y descansa, es el momento de repasar mi vida y mis patrones de conducta e intentar modificarlos. Sí, como ya he dicho en otras ocasiones, este es el lugar donde sanar mi alma. Aunque no sabía (y en realidad no lo sé, no hasta que vaya sucediendo) cómo sería el proceso.
Pero también estoy ilusionada con eso. Y con seguir los estudios en enero. Ya va quedando menos para poderme matricular. Ya te contaré.
Por cierto, ayer me encontré con una sorpresa inesperada (o quizá esperada y deseada): he encontrado alguien en quién confiar, alguien con quien hablar de... bueno... de ciertas cosas que contigo no puedo o no quiero. Al menos de momento. Me ha gustado mucho.
Para primeros de año vamos a tener una visita de gente entrañable, algunos amigos de mis hijos del otro colegio y sus padres. Están como locos. Lo cierto es que a mí también me hace muchísima ilusión verles. Espero que se dé bien y no tener problema alguno, a pesar del trabajo que tendremos en esas fechas, el cansancio y el estrés. (Ya lo estoy haciendo otra vez, ya estoy "sospechando" problemas, así seguro que se presentan, ¿no?)
Bueno amigo, voy a dejarte ya. Supongo que te escribiré antes de Navidad. Aún así, Feliz Navidad y que estas fiestas sean todo lo que deseas de ellas. Y pórtate bien, que la magia existe y quien sabe, a lo mejor Papá Noel o los Reyes se acuerdan de ti. ;-)
Que tengas dulces sueños, un beso con todo mi amor y mis mejores deseos.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Saltando de un tema a otro
Querido amigo:
Parece que poco a poco voy encontrando un cierto equilibrio interior. Aunque no sé lo que durará. Supongo que hasta la próxima menstruación, que ya te he dicho que las hormonas me tienen loca (loca de verdad, en el sentido literal de la palabra).
El otro día me di otra vuelta nocturna, esta vez acompañada de dos personas de aquí y un par de perrillos más. Es una diferencia, eso de pasear con alguien y poder charlar. Poder compartir esos cielos que me encantan, aunque no todo el mundo los aprecia igual. Quisiera darle las gracias desde aquí al que sí sabe apreciarlos, a aquél que ve más allá de las simples estrellas, las nubes o la luna, a aquél que simplemente se paró a mi lado, un pasito por detrás, para disfrutar del espectáculo. Gracias por todo. (Hasta estrellas fugaces, varias, y con luna llena, una pasada de cielo)
¿Te conté que iba a recibir ayuda de alguien? Creo que sí. Como no vuelvo a leer las cartas no guardo mucha memoria. El caso es que, teniendo en cuenta la montaña rusa de emociones en la que me encuentro últimamente tomé la decisión de pedir ayuda profesional, de alguien que pueda entender qué me pasa, por qué y que me enseñe a manejarme. A veces tengo miedo de mí misma y de lo que pueda hacer, ¿sabes? Sobre todo cuando la rabia me posee. Aunque nace de mi interior es como si fuera un monstruo que me posee. Así lo siento yo al menos.
Estoy ilusionada. Empiezo el martes y hoy le he enviado un correo-resumen titulado Vida y Milagros. Pero, en cualquier caso, sólo es la visión que tengo ahora mismo de mi vida. ¿Te ha sucedido alguna vez que, de mucho repetir una historia (en voz alta o en tu cabeza) ésta se ha convertido en la VERDAD ABSOLUTA, aunque no lo fuera? Creo que nos pasa a todos y, si he de ser sincera conmigo misma, una cosa es la "visión" actual que tengo de mí misma y otra muy diferente la que fue. Me explico: si tuve una relación, por ejemplo, tortuosa, la describo así, desde el victimismo de "uf, lo que tuve que aguantar o sufrir". Pero si quiero ser sincera conmigo misma, ¿por qué lo aguanté? ¿Qué me movió a "auto-flagelarme" de esa manera? ¿Por qué dejé que esa persona me "maltratara" de una u otra manera? ¿Qué extraño placer me empujaba a "revivir" ciertos episodios de mi niñez? Y lo más importante de todo, ¿por qué hablo en pasado?
Me encanta escribirte, me ayuda a abrir la mente y a ver las cosas desde otros puntos de vista. Aunque siguen siendo los míos. De ahí que necesite la opinión de alguien absolutamente ajeno a mi vida y a mí, que no me tenga la más mínima simpatía o cariño, alguien que pueda ser más objetivo. Espero que la terapia me ayude a conocerme más o mejor. Y sobre todo, a aceptarme como soy. No sé, creo que la gente de mi alrededor me acepta más de lo que lo hago yo misma. Soy bastante crítica y dura conmigo y, por ende, con los demás. Sobre todo con los más cercanos.
Y se acercan las Navidades, esas fechas tan señaladas en las que la familia se reúne, bebe y se canta las verdades a la cara. Menos mal que este año lo pasamos trabajando y sólo nos juntaremos con la familia política para la noche de Reyes. Estoy ilusionada por mis niños. Ojala nevara, sería ideal para ellos.
Aquí se hace una hoguera en Nochebuena y se juntan todos los que hay en el bar de arriba. Supongo que subiremos, cómo no. Debo recordar no beber mucho porque eso desata las pasiones y las lenguas. Pero vendrá Papá Noel y les dejará los regalos a los niños, que se pondrán como locos. Creo que podría dejarlos en el bar de arriba en un descuido de éstos, así todos podrían disfrutar de ese momento. Como son los únicos niños del pueblo...
Bueno, amigo mío, voy a dejarte. Hoy te escribo más pronto que otros días pero me apetece darme una ducha y leer un rato en la cama. Así varío un poco.
Dulces sueños cielo, descansa y sueña con aquéllo que desees más. Siempre digo lo mismo, que soñar es gratis, no cuesta. Y el imaginar o soñar con algo que deseamos nos acerca más a ello. Así que sueña que pronto llegará a tu vida.
Un beso.
Parece que poco a poco voy encontrando un cierto equilibrio interior. Aunque no sé lo que durará. Supongo que hasta la próxima menstruación, que ya te he dicho que las hormonas me tienen loca (loca de verdad, en el sentido literal de la palabra).
El otro día me di otra vuelta nocturna, esta vez acompañada de dos personas de aquí y un par de perrillos más. Es una diferencia, eso de pasear con alguien y poder charlar. Poder compartir esos cielos que me encantan, aunque no todo el mundo los aprecia igual. Quisiera darle las gracias desde aquí al que sí sabe apreciarlos, a aquél que ve más allá de las simples estrellas, las nubes o la luna, a aquél que simplemente se paró a mi lado, un pasito por detrás, para disfrutar del espectáculo. Gracias por todo. (Hasta estrellas fugaces, varias, y con luna llena, una pasada de cielo)
¿Te conté que iba a recibir ayuda de alguien? Creo que sí. Como no vuelvo a leer las cartas no guardo mucha memoria. El caso es que, teniendo en cuenta la montaña rusa de emociones en la que me encuentro últimamente tomé la decisión de pedir ayuda profesional, de alguien que pueda entender qué me pasa, por qué y que me enseñe a manejarme. A veces tengo miedo de mí misma y de lo que pueda hacer, ¿sabes? Sobre todo cuando la rabia me posee. Aunque nace de mi interior es como si fuera un monstruo que me posee. Así lo siento yo al menos.
Estoy ilusionada. Empiezo el martes y hoy le he enviado un correo-resumen titulado Vida y Milagros. Pero, en cualquier caso, sólo es la visión que tengo ahora mismo de mi vida. ¿Te ha sucedido alguna vez que, de mucho repetir una historia (en voz alta o en tu cabeza) ésta se ha convertido en la VERDAD ABSOLUTA, aunque no lo fuera? Creo que nos pasa a todos y, si he de ser sincera conmigo misma, una cosa es la "visión" actual que tengo de mí misma y otra muy diferente la que fue. Me explico: si tuve una relación, por ejemplo, tortuosa, la describo así, desde el victimismo de "uf, lo que tuve que aguantar o sufrir". Pero si quiero ser sincera conmigo misma, ¿por qué lo aguanté? ¿Qué me movió a "auto-flagelarme" de esa manera? ¿Por qué dejé que esa persona me "maltratara" de una u otra manera? ¿Qué extraño placer me empujaba a "revivir" ciertos episodios de mi niñez? Y lo más importante de todo, ¿por qué hablo en pasado?
Me encanta escribirte, me ayuda a abrir la mente y a ver las cosas desde otros puntos de vista. Aunque siguen siendo los míos. De ahí que necesite la opinión de alguien absolutamente ajeno a mi vida y a mí, que no me tenga la más mínima simpatía o cariño, alguien que pueda ser más objetivo. Espero que la terapia me ayude a conocerme más o mejor. Y sobre todo, a aceptarme como soy. No sé, creo que la gente de mi alrededor me acepta más de lo que lo hago yo misma. Soy bastante crítica y dura conmigo y, por ende, con los demás. Sobre todo con los más cercanos.
Y se acercan las Navidades, esas fechas tan señaladas en las que la familia se reúne, bebe y se canta las verdades a la cara. Menos mal que este año lo pasamos trabajando y sólo nos juntaremos con la familia política para la noche de Reyes. Estoy ilusionada por mis niños. Ojala nevara, sería ideal para ellos.
Aquí se hace una hoguera en Nochebuena y se juntan todos los que hay en el bar de arriba. Supongo que subiremos, cómo no. Debo recordar no beber mucho porque eso desata las pasiones y las lenguas. Pero vendrá Papá Noel y les dejará los regalos a los niños, que se pondrán como locos. Creo que podría dejarlos en el bar de arriba en un descuido de éstos, así todos podrían disfrutar de ese momento. Como son los únicos niños del pueblo...
Bueno, amigo mío, voy a dejarte. Hoy te escribo más pronto que otros días pero me apetece darme una ducha y leer un rato en la cama. Así varío un poco.
Dulces sueños cielo, descansa y sueña con aquéllo que desees más. Siempre digo lo mismo, que soñar es gratis, no cuesta. Y el imaginar o soñar con algo que deseamos nos acerca más a ello. Así que sueña que pronto llegará a tu vida.
Un beso.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Más cielos. Amistad.
Querido amigo:
Llevo muchos días sin escribirte, ¿verdad? Cinco días nada menos. Me parece mentira pero este puente hemos tenido la matanza en el pueblo y, entre el trabajo y la fiesta, apenas me ha quedado tiempo libre. Quise escribirte ayer pero me quedaba dormida encima del teclado. Prefiero estar despejada para poder charlar contigo.
¿Charlar? Pero qué digo, debo de estar loca. Esto es un monólogo en toda regla, por mucho que te imagine riéndote mientras lees esto.
Esta noche he vuelto a pasear. Me he dado una buena con la perrilla. La pobre no ha salido en todo el día porque, estaba tan tan cansada, que he tenido que dormir la siesta. Hay luna. Aún no está llena, le faltan pocos días, y daba una luz extraña. Una vez que sales de las luces de las farolas del pueblo es cuando realmente se aprecia la noche que hace. Y esta luna de hoy daba una luz apagada. El campo estaba claro, podía ver por donde pisaba, pero con una claridad fantasmagórica. No es que me diera miedo, es que no se me ocurre otra manera de describirla. Noche despejada, sin niebla, pero como si flotara algo en el aire.
Es muy difícil de describir. Y en el cielo había estrellas aun habiendo luna. Y a diferencia de esas noches estrelladas que tanto me gustan había pocas. Aunque, curiosamente, podía verlas por toda la bóveda celeste. Y en lugar de tener un cielo negro éste tenía un tinte azulado. Me ha recordado a esos papeles estrellados que se ponen en la pared para adornar los belenes. ¿Sabes a qué me refiero? Me ha hecho sonreir.
Me he quedado un buen rato en medio del camino observando el cielo, el cerro recortándose contra éste, el camino de Buenafuente, que se distinguía perfectamente, los campos, el molino... ¿Qué es eso blanco que se ve ahí abajo? A ver... ¡Ah, sí! Un invernadero... Y al girar hacia el pueblo la vista, iluminadas tanto por farolas como por Luna, las diversas columnas de humo saliendo de las chimeneas. Porque aquí todos tienen estufas de leña o chimeneas abiertas, para calentarse. También yo tengo aunque no me ha hecho falta encender la de casa. La otra sí, la del bar. Y tiene un tiro pésimo. Tienes que abrir alguna ventana o el humo revoca y se arma una... ("Lolaaaa... topera... topera... " dicen las chicas riendo, que además de la madriguera del topo es estancia llena de humo, según el diccionario de El Maño).
Y también he pensado en ti. Me ha apetecido mucho poder compartir ese momento con alguien, con un amigo. Y te he imaginado a mi lado, quizá un paso por detrás, cerca... También observando cada detalle, también disfrutando cada olor, también abrigándote, que hace frío. Luego he desechado la idea. Si estuviera con alguien no pararía de hablar, que yo hablo mucho. Bastante más de lo que escribo, así que imagínate. Y rompería la magia de ese momento. O quizá no, quizá con alguien que ya lo sepa todo de mí no necesite hablar, sólo estar.
No sé si eres un reflejo de mis deseos más profundos o tan solo un espejo en el que reflejarme, una superficie lisa en la que poder verme. El caso es que cada día que pasa más me gusta tenerte ahí, quieto e inmóvil, esperando el momento más oportuno para aparecer en mi vida, para salir a la superficie... Y cuando ese día llegue te arrepentirás. Me volveré loca, te presentaré a todo el mundo, querré que todos te conozcan y que tú les conozcas a todos, hablaré y hablaré hasta que me pidas que me calle. Cuanto más nerviosa y excitada estoy más hablo, y grito, vamos, que hablo alto. Tengo mucha gente a mi alrededor que puede dar fe de ello.
Pero más difícil aún es contestar a la pregunta de si estarás a la altura de mis espectativas. Porque te estoy poniendo en un pedestal dentro de mi cabeza y, quizá, una vez te conozca no me gustes tanto, ¿no crees? Bueno, hasta que ese momento llegue creo que puedo seguir imaginando lo que quiera, porque sólo vives ahí, en mi imaginación, y es el único lugar en el que puedo crear lo que desee, darle la forma que más me guste...
Y vuelve un recuerdo... una frase... "creas lo que crees" Ley de la Atracción.
Así pues, creeré que eres perfecto para mí y que pronto vendrás a mi vida, y que serás la persona en quien más confíe, serás quien me acepte como soy sin reproches, seré quien te acepte sin más. Y seguro que serás atraído aquí, a mi paraíso.
Y me vienen a la mente algunas de esas frases célebres, dichas por señores también célebres, acerca de la amistad:
Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.
Llevo muchos días sin escribirte, ¿verdad? Cinco días nada menos. Me parece mentira pero este puente hemos tenido la matanza en el pueblo y, entre el trabajo y la fiesta, apenas me ha quedado tiempo libre. Quise escribirte ayer pero me quedaba dormida encima del teclado. Prefiero estar despejada para poder charlar contigo.
¿Charlar? Pero qué digo, debo de estar loca. Esto es un monólogo en toda regla, por mucho que te imagine riéndote mientras lees esto.
Esta noche he vuelto a pasear. Me he dado una buena con la perrilla. La pobre no ha salido en todo el día porque, estaba tan tan cansada, que he tenido que dormir la siesta. Hay luna. Aún no está llena, le faltan pocos días, y daba una luz extraña. Una vez que sales de las luces de las farolas del pueblo es cuando realmente se aprecia la noche que hace. Y esta luna de hoy daba una luz apagada. El campo estaba claro, podía ver por donde pisaba, pero con una claridad fantasmagórica. No es que me diera miedo, es que no se me ocurre otra manera de describirla. Noche despejada, sin niebla, pero como si flotara algo en el aire.
Es muy difícil de describir. Y en el cielo había estrellas aun habiendo luna. Y a diferencia de esas noches estrelladas que tanto me gustan había pocas. Aunque, curiosamente, podía verlas por toda la bóveda celeste. Y en lugar de tener un cielo negro éste tenía un tinte azulado. Me ha recordado a esos papeles estrellados que se ponen en la pared para adornar los belenes. ¿Sabes a qué me refiero? Me ha hecho sonreir.
Me he quedado un buen rato en medio del camino observando el cielo, el cerro recortándose contra éste, el camino de Buenafuente, que se distinguía perfectamente, los campos, el molino... ¿Qué es eso blanco que se ve ahí abajo? A ver... ¡Ah, sí! Un invernadero... Y al girar hacia el pueblo la vista, iluminadas tanto por farolas como por Luna, las diversas columnas de humo saliendo de las chimeneas. Porque aquí todos tienen estufas de leña o chimeneas abiertas, para calentarse. También yo tengo aunque no me ha hecho falta encender la de casa. La otra sí, la del bar. Y tiene un tiro pésimo. Tienes que abrir alguna ventana o el humo revoca y se arma una... ("Lolaaaa... topera... topera... " dicen las chicas riendo, que además de la madriguera del topo es estancia llena de humo, según el diccionario de El Maño).
Y también he pensado en ti. Me ha apetecido mucho poder compartir ese momento con alguien, con un amigo. Y te he imaginado a mi lado, quizá un paso por detrás, cerca... También observando cada detalle, también disfrutando cada olor, también abrigándote, que hace frío. Luego he desechado la idea. Si estuviera con alguien no pararía de hablar, que yo hablo mucho. Bastante más de lo que escribo, así que imagínate. Y rompería la magia de ese momento. O quizá no, quizá con alguien que ya lo sepa todo de mí no necesite hablar, sólo estar.
No sé si eres un reflejo de mis deseos más profundos o tan solo un espejo en el que reflejarme, una superficie lisa en la que poder verme. El caso es que cada día que pasa más me gusta tenerte ahí, quieto e inmóvil, esperando el momento más oportuno para aparecer en mi vida, para salir a la superficie... Y cuando ese día llegue te arrepentirás. Me volveré loca, te presentaré a todo el mundo, querré que todos te conozcan y que tú les conozcas a todos, hablaré y hablaré hasta que me pidas que me calle. Cuanto más nerviosa y excitada estoy más hablo, y grito, vamos, que hablo alto. Tengo mucha gente a mi alrededor que puede dar fe de ello.
Pero más difícil aún es contestar a la pregunta de si estarás a la altura de mis espectativas. Porque te estoy poniendo en un pedestal dentro de mi cabeza y, quizá, una vez te conozca no me gustes tanto, ¿no crees? Bueno, hasta que ese momento llegue creo que puedo seguir imaginando lo que quiera, porque sólo vives ahí, en mi imaginación, y es el único lugar en el que puedo crear lo que desee, darle la forma que más me guste...
Y vuelve un recuerdo... una frase... "creas lo que crees" Ley de la Atracción.
Así pues, creeré que eres perfecto para mí y que pronto vendrás a mi vida, y que serás la persona en quien más confíe, serás quien me acepte como soy sin reproches, seré quien te acepte sin más. Y seguro que serás atraído aquí, a mi paraíso.
Y me vienen a la mente algunas de esas frases célebres, dichas por señores también célebres, acerca de la amistad:
Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.
O:
El verdadero amigo es aquél que está a tu lado cuando preferiría estar en otra parte.
Y una de mis favoritas:
¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?
Esta última creo que define nuestra "amistad" en al distancia.
Bueno, creo que es hora de dejarlo por hoy. Voy a una de mis duchas relajantes-nocturnas-solitarias y a dormir. Sueña, sueña con tu paraíso. Espero que tus sueños coincidan con los míos, con mis caminos, con mis cielos y mis campos ("mis... mis..." qué manía la del ser humano de hacer "suyo" lo que no pertenece a nadie, ¿verdad?)
Dulces sueños, amigo mío, y recibe un beso dulce. Descansa y sé feliz.
Un beso.
viernes, 2 de diciembre de 2011
... paciencia ...
Querido amigo:
¿Te dije que necesito ayuda? Creo que sí, que te lo comenté. ¿Te dije que rezo? Sí, eso también te lo dije. Pues pedí ayuda y me llegó de una forma un poco extraña, más rara de lo que yo creía. Creo que la voy a aceptar. Sigo sin encontrarme bien, sigo sintiendo rabia incontrolada sin motivo aparente (o quizá no quiero ver ese motivo, quizá sigo muriendo por dentro).
Sigo teniendo ganas de gritar, de chillar hasta que no me queden fuerzas, de llorar, de romperme en un millón de pedazos y arrasar todo lo que haya a mi alrededor. ¿Cómo se hace para sobrellevar ésto? ¿Cómo se puede uno enfrentar a su propia sombra y salir vivo? ¿Por qué lucho conmigo misma? ¿Por qué me sigo haciendo daño de esta manera? ¿Por qué sigo persiguiendo los imposibles, lo sueños locos? ¿Por qué no quiero enfrentar la realidad? ¿Qué me hace ser así? A lo mejor esa es la muerte que tengo que enfrentar, quizá eso es lo que tengo que cambiar de mí, debo matar esa parte que me hace daño constantemente, esa bestia a la que alimento día tras día.
Alguien me ha dicho hoy: mira dentro de ti, busca dentro de ti al "enemigo" que no te deja progresar. Reconocerás que el enemigo externo no es sino un reflejo de lo que hasta ahora no has podido o querido reconocer dentro de ti.
Ahí queda eso. ¿Se te ocurre alguna manera de hacer esto?
----- Meditación, silencio interior... -----
Gracias por la rápida respuesta. Bien, creo que volveré a la meditación, a las lecturas más profundas. Creo que iniciaré esa terapia que te decía, a ver cómo evolucionan las cosas. Pero hay algo que no sé cómo manejar, hay una parte de mi vida, de mi realidad, que no sé cómo encajar en todo esto. ¿Qué hago?
----- Paciencia, a su debido tiempo lo sabrás... paciencia ------
Paciencia, es lo único que oigo o leo a mi alrededor. Parece haberse convertido en mi palabra clave. Ten paciencia y céntrate en el presente. Sé paciente y observa tu interior. No actúes ahora mismo, paciencia... Vale, volveré a la meditación, creo que puede ser la solución. No a los problemas en sí, sino a mis estados, a mis pensamientos.
Bueno, amigo mío, voy a dejarlo por hoy. No tengo más ganas de escribir ahora. Creo que tengo que despejar mi mente un poco. Me voy a dar una de esas duchas largas y calentitas que tanto me relajan, con sus cremitas y potingues femeninos varios. ☺
Te deseo felices sueños, te deseo lo mejor del mundo. Que todas las bendiciones estén contigo y que seas feliz, donde quiera que te encuentres y quien quiera que seas.
Dulces sueños amigo mío, dulces sueños, y un beso.
¿Te dije que necesito ayuda? Creo que sí, que te lo comenté. ¿Te dije que rezo? Sí, eso también te lo dije. Pues pedí ayuda y me llegó de una forma un poco extraña, más rara de lo que yo creía. Creo que la voy a aceptar. Sigo sin encontrarme bien, sigo sintiendo rabia incontrolada sin motivo aparente (o quizá no quiero ver ese motivo, quizá sigo muriendo por dentro).
Sigo teniendo ganas de gritar, de chillar hasta que no me queden fuerzas, de llorar, de romperme en un millón de pedazos y arrasar todo lo que haya a mi alrededor. ¿Cómo se hace para sobrellevar ésto? ¿Cómo se puede uno enfrentar a su propia sombra y salir vivo? ¿Por qué lucho conmigo misma? ¿Por qué me sigo haciendo daño de esta manera? ¿Por qué sigo persiguiendo los imposibles, lo sueños locos? ¿Por qué no quiero enfrentar la realidad? ¿Qué me hace ser así? A lo mejor esa es la muerte que tengo que enfrentar, quizá eso es lo que tengo que cambiar de mí, debo matar esa parte que me hace daño constantemente, esa bestia a la que alimento día tras día.
Alguien me ha dicho hoy: mira dentro de ti, busca dentro de ti al "enemigo" que no te deja progresar. Reconocerás que el enemigo externo no es sino un reflejo de lo que hasta ahora no has podido o querido reconocer dentro de ti.
Ahí queda eso. ¿Se te ocurre alguna manera de hacer esto?
----- Meditación, silencio interior... -----
Gracias por la rápida respuesta. Bien, creo que volveré a la meditación, a las lecturas más profundas. Creo que iniciaré esa terapia que te decía, a ver cómo evolucionan las cosas. Pero hay algo que no sé cómo manejar, hay una parte de mi vida, de mi realidad, que no sé cómo encajar en todo esto. ¿Qué hago?
----- Paciencia, a su debido tiempo lo sabrás... paciencia ------
Paciencia, es lo único que oigo o leo a mi alrededor. Parece haberse convertido en mi palabra clave. Ten paciencia y céntrate en el presente. Sé paciente y observa tu interior. No actúes ahora mismo, paciencia... Vale, volveré a la meditación, creo que puede ser la solución. No a los problemas en sí, sino a mis estados, a mis pensamientos.
Bueno, amigo mío, voy a dejarlo por hoy. No tengo más ganas de escribir ahora. Creo que tengo que despejar mi mente un poco. Me voy a dar una de esas duchas largas y calentitas que tanto me relajan, con sus cremitas y potingues femeninos varios. ☺
Te deseo felices sueños, te deseo lo mejor del mundo. Que todas las bendiciones estén contigo y que seas feliz, donde quiera que te encuentres y quien quiera que seas.
Dulces sueños amigo mío, dulces sueños, y un beso.
jueves, 1 de diciembre de 2011
I missed you (te eché de menos)
Querido amigo:
Ya estoy de vuelta. Espero que no me hayas echado mucho de menos (mentirosa, espero que sí, que me hayas añorado). Aunque he estado ocupada con otras cosas y me he pasado dos días medio mareada y como en una nube, sin vivir demasiado la realidad, el caso es que te he echado muchísimo de menos. Eso de poder contarte mis cosas... Pero ya estoy aquí.
Hoy he vuelto y estoy cansada. Pero aún así me he tenido que dar una vuelta. Mi perra lo ha pasado fatal. En un piso 14, subiendo en ascensor, saliendo con correa y donde yo la llevara (pobre), tanto coche, tanto ruido, tantos olores. Ha llegado a casa y se ha tirado en su colchón a dormir. Pero cuando nos hemos ido a pasear parecía más un canguro que un perro de los saltos que daba de alegría. Lo olía todo y en todos sitios orinaba y defecaba, reconociendo como suyo el territorio, dejando su olor en todas partes, corriendo calle arriba y abajo como una loca.
He ido a ver las estrellas. No sabes qué noche hacía hoy. Fría, sí, pero una auténtica preciosidad. Se podía ver la Vía Láctea en todo su esplendor. Millones de estrellas brillando, volcando su luz sobre mí, dándome su energía de una manera tan desinteresada que no he podido por menos que conmoverme. Y me he sentido tan feliz en ese momento, tan plena, que una solitaria lágrima se ha derramado de mis ojos y ha surcado mi mejilla derecha, ha resbalado por mi cuello y allí ha desaparecido. Y entonces he visto una estrella fugaz. Un pequeño guiño de mis amigas. Sus risas plateadas, dulces como pequeños cascabeles, han llegado a mi corazón: también te vemos, también te amamos, también hemos derramado una lágrima por ti.
Estoy en casa. Hoy he sentido DE VERDAD que ésta es mi casa, mi hogar. Sí, he tenido que salir un par de días para echar de menos todo lo que tengo. El silencio, los olores, lo colores. Gracias Señor por devolverme sana y salva.
¿Por qué hablo en singular si somos una familia? Porque este es mi hogar, pero no sé si es el hogar del resto. Cada uno tendrá que buscar su sitio en el mundo. Y aunque mis raíces están lejos de aquí he sido exitosamente trasplantada J
Mañana te contaré más cosas y me ayudarás a analizar otras. Estoy cansada del viaje y lo poco que dormí anoche.
Un beso enorme, grandísimo, un fuerte abrazo. Te he extrañado mucho y me alegro de tenerte otra vez aquí, bajo mis dedos sobre el teclado. Dulces sueños cielo, amigo querido. Todo mi amor.
Hasta mañana.
Ya estoy de vuelta. Espero que no me hayas echado mucho de menos (mentirosa, espero que sí, que me hayas añorado). Aunque he estado ocupada con otras cosas y me he pasado dos días medio mareada y como en una nube, sin vivir demasiado la realidad, el caso es que te he echado muchísimo de menos. Eso de poder contarte mis cosas... Pero ya estoy aquí.
Hoy he vuelto y estoy cansada. Pero aún así me he tenido que dar una vuelta. Mi perra lo ha pasado fatal. En un piso 14, subiendo en ascensor, saliendo con correa y donde yo la llevara (pobre), tanto coche, tanto ruido, tantos olores. Ha llegado a casa y se ha tirado en su colchón a dormir. Pero cuando nos hemos ido a pasear parecía más un canguro que un perro de los saltos que daba de alegría. Lo olía todo y en todos sitios orinaba y defecaba, reconociendo como suyo el territorio, dejando su olor en todas partes, corriendo calle arriba y abajo como una loca.
He ido a ver las estrellas. No sabes qué noche hacía hoy. Fría, sí, pero una auténtica preciosidad. Se podía ver la Vía Láctea en todo su esplendor. Millones de estrellas brillando, volcando su luz sobre mí, dándome su energía de una manera tan desinteresada que no he podido por menos que conmoverme. Y me he sentido tan feliz en ese momento, tan plena, que una solitaria lágrima se ha derramado de mis ojos y ha surcado mi mejilla derecha, ha resbalado por mi cuello y allí ha desaparecido. Y entonces he visto una estrella fugaz. Un pequeño guiño de mis amigas. Sus risas plateadas, dulces como pequeños cascabeles, han llegado a mi corazón: también te vemos, también te amamos, también hemos derramado una lágrima por ti.
Estoy en casa. Hoy he sentido DE VERDAD que ésta es mi casa, mi hogar. Sí, he tenido que salir un par de días para echar de menos todo lo que tengo. El silencio, los olores, lo colores. Gracias Señor por devolverme sana y salva.
¿Por qué hablo en singular si somos una familia? Porque este es mi hogar, pero no sé si es el hogar del resto. Cada uno tendrá que buscar su sitio en el mundo. Y aunque mis raíces están lejos de aquí he sido exitosamente trasplantada J
Mañana te contaré más cosas y me ayudarás a analizar otras. Estoy cansada del viaje y lo poco que dormí anoche.
Un beso enorme, grandísimo, un fuerte abrazo. Te he extrañado mucho y me alegro de tenerte otra vez aquí, bajo mis dedos sobre el teclado. Dulces sueños cielo, amigo querido. Todo mi amor.
Hasta mañana.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)