Querido amigo:
Estoy aprendiendo poco a poco... Sí, parece que por fin voy aprendiendo. Hablo algo mejor a los demás, me comunico de manera más positiva, no grito tanto, dialogo y explico más (sobre todo a mis hijos, en lugar de dar órdenes como El Sargento de Hierro). Voy poco a poco y, no sólo lo digo yo. Mis hijos van notantdo los cambios y están más tranquilos.
Estoy progresando. Me he dado cuenta de que tengo que cambiar los viejos hábitos (por fin, llevo mucho hablando de ello) y he decido coger el toro por los cuernos y empezar con los cambios. Y algo debo estar haciendo bien ¿sabes? Ahora me voy encontrando con gente que desea acercase a mí, que quiere mi amistad. Algo debe estar cambiando en mi interior.
¿Será que me voy queriendo? ¿Será que por fin me veo? ¿Será que me estoy perdonando? ¿Será que al hacerlo me muestro más como soy y eso gusta a los demás? Sí, creo que van por ahí los tiros. Aunque sigue habiendo demonios en mi vida... viejos demonios esperando el momento de atacar. Cada día estoy más segura y más fuerte; podré con ellos sin necesidad de luchar, lograré evitarles, lograré engañarles y confundirles para que se pierdan en sus propios infiernos...
He de estar atenta porque ahora es cuando más vulnerable soy. Las recaídas existen y cuando se trata de viejos hábitos más aún.
Cada día amo más la vida, cada día me alegro más de haber pasado por todas y cada una de mis experiencias, que me hacen ser como soy. Cada día estoy más agradecida por la buena gente que me rodea. ¿Sabes? Hay quien sólo quiere hacerme sonreir y se siente feliz por ello. ¿Puedes creértelo? Bueno, eso es lo que me dicen. Únicamente el tiempo dirá si es así. =)
Escribirte me ayuda mucho, ya lo sabes. Me hace sentir mejor porque saco lo que tengo dentro, lo que me preocupa, lo que me molesta, lo que ronda por mi cabeza, aireo mis sentimientos... Contigo hago "limpieza" dentro de mí. Es una buena manera de sacar lo que llevo dentro, bueno o malo, pero sobre todo lo malo. ¿Y sabes lo mejor que tienes? Que no espero nada de ti. Si fueras una persona, podría esperar que me dijeras algo, que me abrazaras o me dieras aliento. Podría espera que me brindaras un hombro sobre el que llorar. Podría esperar un consejo o podría esperar cualquier otra cosa. Pero también podrías no cumplir con ninguna de mis expectativas, y eso me defraudaría. Tú eres sordo y mudo, eres intangible, inalcanzable e intocable. No eres nada ni nadie realmente.
Y lo eres todo.
Eres mi padre y mi madre. Eres cada uno de los amigos verdaderos que he tenido en mi vida. Eres cada uno de mis amantes. Eres cada persona grande y pequeña que se ha cruzado en mi camino a lo largo de mi vida. Eres el conjunto de todos ellos. Y eres la voz de mi conciencia. Al escribirte y luego volver a leer mis propias cartas te oigo dentro de mi cabeza. Me susurras y me alientas, me reconvienes y me corriges, me haces ver lo que no quiero ver y me haces mirar hacia donde no quiero. Eres mi pañuelo y mi consuelo, mi acicate, mi incentivo para seguir adelante. Eres el que me empuja y me frena. Te ríes de mí y conmigo (te oigo... claro que te oigo reír).
Debo estar aprendiendo a quererme y me parece que tú eres yo, que tú eres mi yo más profudo, hacia quién dirijo mis sentimientos y pensamientos. Tú y yo somos... no... habla mi ego. Lo que defino como yo no es más que mi ego. Tú eres algo más, esa parte de mí que deseo descubrir, mi alma, mi espíritu, mi verdadero YO.
No importa que no contestes mis cartas. Sé que las lees y sé lo que piensas. Sí, por fin sé quién eres. Y sé que siempre estarás ahí. Sé que no me abandonarás nunca porque formas parte de mí. Gracias por ayudarme a comprenderlo, gracias.
Mi querido amigo, ahora puedo decirlo, ahora te digo que te amo. Te amo con todo mi ser, con cada célula. Aunque no siempre lo sepa o no lo vea, aunque a veces no quiera reconocerlo, aunque las circunstancias y el ego y la sociedad y el día a día me hagan olvidarlo, te amo.
Querido amigo, hoy me iré feliz a dormir. Hoy una sonrisa acompañará mis sueños. Tu sonrisa, que se dibujará en mis labios, como la imagen que nos devuelve un espejo. Ah, siento mi corazón más ligero. Gran parte de su carga acaba de caer al suelo al tiempo que una solitaria lágrima le acompañaba por mi mejilla. Gracias amigo, gracias siempre por tu bondad, por tu sosiego, por tu estar, por tu calma. Gracias por ayudarme a descubrirte. Gracias por tu misterio.
Te veo, veo la imagen que tengo de ti en mi mente. Si cierro los ojos ahí estás. Eres alto, pelo ligeramente largo, algo despeinado. No distingo tu rostro entre las sombras, aunque es alargado y delgado. Me gusta esa butaca de cuero color burdeos en la que te sientas. Una pequeña mesita a su lado, con una lámpara y un libro sobre ella. Me gustan tus manos. Sí, eres un poco de todo... la voz de mi padre, los ojos azules de una amiga mía, el libro de mi madre, el batín de mi abuelo, el pelo de aquél novio que tuve a los 14 años. Y tus manos, esas que tanto me gustan y me hipnotizan. Eres todos, eres mis recuerdos y experiencias, eres ellos y ellas.
Mi querido amigo, dulces sueños. Consuélame esta noche mientras dormimos. Abrázame en mis sueños y permíteme perderme en tu pecho. Acaricia mi pelo como hacía mi madre. Consuélame esta noche mientras dormimos. Dulces sueños nos deseo.
Tu amigo invisible, tu espejo ,tu guia ,tu ser esencial, tu verdad , tu esencia , tu reflejo, Lola conseguiras lo que desees sigue queriendote.
ResponderEliminar