Querido amigo:
Es tarde, estoy cansada. He estado estudiando y estoy un poco abotargada, bastante lenta ya. Me siento como una pobre mula, cansada de arrastrar las cargas del día de un lugar a otro y que, al final del mismo, ha metido las pezuñas en una ciénaga.
El olor pútrido que de ella emana se mete en mis ollares y siento como si mi cuerpo entero se abotagara. Quiero salir de ahí, quiero cocear hasta poder salir, pero estoy tan cansada, me cuesta tanto...
No quiero pensar más, sólo dejarme llevar, dejarme hundir...
Hasta siempre, mi querido amigo. Te volveré a escribir, en un momento mejor.
Dulces sueños mi amigo, vela el mío. Besa mi frente y vela mi sueño para que nada malo me suceda. Aleja las pesadillas, aleja los demonios. Tráeme verdes pastos, aguas cristalinas, cielos despejados, dulces aromas a primavera. Buenas noches amigo mío, nos veremos en mis sueños, quizá en los tuyos, quizá no nos veamos.
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