miércoles, 21 de marzo de 2012

Vida - Muerte - Vida

Querido amigo:

Esta semana pasada la muerte ha querido llamar a las puertas de nuestros pueblos. Si el otro día te contaba lo del entierro de una anciana, hoy he de hablarte de la muerte de un muchacho.

Sólo lo vi un par de veces, no creo haber cruzado ni una palabra con él. Mas las circunstancias de su muerte y el dolor y la tragedia que ha generado en mi entorno, ha conseguido arrancarme alguna lágrima, más de un suspiro y me ha dejado un mal cuerpo increíble.

Nunca te planteas tener que enterrar a un hijo. No quieres ni pensarlo, ni imaginarlo. Cuando me hablan del dolor de sus padres, de la desesperación, el desgarro y la locura que están viviendo... se me hace un nudo en la garganta.

Veintiun años, sólo eso, un niño casi. Sus amigos se sienten rotos, no se lo pueden creer. Leo lo que escriben y, en realidad, me han demostrado tener una gran madurez. Se han juntado en una piña para apoyarse, para apoyar a la que fue su novia, publican sus fotos, hablan de él, no quieren olvidarle, hablan de amor y de cariño, suben canciones, y siguen apoyándose entre ellos. Sí, me ha sorprendido.

Será esto de las redes sociales, quizá acerque más a las personas, haga que estén más unidas a pesar de las distancias físicas que les separa. No sé, no he visto algo así entre la gente de mi edad. Hay un pésame corto, un abrazo de cumplido, unas frases hechas dichas mecánicamente. Es más oscuro, más negro, sólo lágrimas y dolor. Quizá sea una impresión mía.

Querido amigo, querido corazón mío, sigue latiendo a mi lado, sigue hablándome en el silencio, sigue susurrándome tus consuelos en la oscuridad. Borra mi tristeza, protégeme del dolor, no dejes que mi cabeza vuele a mundos imaginarios de desesperación.

Querido amigo, tráeme amor y alegría, déjame aprender de ellos, de los jóvenes y de los niños. Ayúdame a ser humilde y dejarme enseñar por ellos. Sé que la vida es más simple, sé que la muerte es obligada y necesaria, sé que los niños tienen la mejor de las visiones. Ayúdame pues a aprender de ellos.

Buenas noches mi dulce amigo, soñemos juntos con un mundo más... natural (esa es la palabra que buscaba), con un mundo donde la vida y la muerte se suceden sin que ello signifique un estancamiento en la evolución sino un proceso necesario, esperado y beneficioso.

Dulces sueños, amigo, sigue conmigo.

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