Querido amigo:
Otra vez estoy contigo, no me olvido de ti. Estamos cerca de las elecciones generales en esta nuestra España, 20-N de 2011. ¡Qué buena fecha! La verdad es que no sé a quién se le ocurrió hacerlas coincidir pero, bajo mi punto de vista personal, no es buena idea. Y no por las implicaciones políticas o ideológicas de dicha fecha, no. Ese día murió mi padre.
Recuerdo que me llamó mi prima de Valencia, ¡¡¡ NADA MENOS QUE DESDE VALENCIA !!! Sobretodo si tenemos en cuenta que mi padre vivía en Madrid y ahí murió. Recuerdo lo que me dijo y era de lo más kafkiano, de verdad: "prima, lo siento... Uff, qué palo, es muy duro lo que te voy a decir pero... creo que el tío Rafa ha muerto". Me costó varios segundos darme cuenta de que "el tío Rafa" era mi padre. Me quedé... no sé cómo explicarlo, fría. No lloré, no me puse histérica ni nada. Intentaba comprender por qué extraño motivo me llamaba mi prima para darme esa noticia.
Mi padre vivía desde hacía años con una mujer que le quería a su manera (posesiva, celosa, absorvente, obsesiva...) y, en lugar de llamarme a mí, llamó a Valencia. También es cierto que tenía más confianza con mi tía y mi prima que conmigo.
No lloré, no enseguida. Sólo empezaron a temblarme las manos, mi respiración se aceleró. No fui capaz de llamarla así que llamé a mi marido, le di el número de teléfono y le pedí que se enterara de qué había pasado mientras yo cerraba el bar. "Sí, tu padre ha muerto Lola..." ¡¡¡ PUUUUUMMMM !!! Bofetón de realidad. Lloré, pero poco.
Y le vi muerto, y le vi cambiar de color, y vi cómo la vida había huído de su rostro y de su cuerpo, y con el pasar de las horas... vi cómo su cuerpo parecía encoger. Ese ya no era mi padre, no. El estaba lleno de vida. El siempre amó la vida y la vivió con absoluta intensidad, durante los 74 años que pasó en este mundo. Cometió errores (¿quién no? El que esté libre de culpa que tire la primera piedra) y los reconoció. Fue fiel a su persona, a su forma de ser, a sus sentimientos. Fue fiel a sí mismo.
Y entonces vino el forense, y lo metieron en una bolsa verde, y se lo llevaron. Ahí sí que lloré. Por todo lo que le dije y por lo que no pude. Por todo lo que él me hizo y por lo que le faltó hacer. Lloré por cuando estuvo y por cuando faltó. Lloré como hacía mucho tiempo que no lloraba. Pero al tiempo que lo hacía iba sanando mi corazón, iba recordando lo bueno, lo positivo. Recordé aquéllas conversaciones que tuvimos, aquéllas en las que nos perdonamos todo el daño que nos hicimos mutuamente. Recordé que vivió su vida conforme a sus ideales y que murió tal y como quiso, como siempre dijo, sin hacer ruido, sin molestar a nadie. De repente.
En los próximos 2 días recibimos a la familia en las estaciones, en los hoteles y en los bares de la zona. Seguí llorando, claro, y riendo a la vez. Le lloramos donde a él más le habría gustado (en los bares) y haciendo lo que a él más le gustaba (comer y beber). Tanatorio, funeral, misa y ya. Algún episodio desagradable que ahora me parece no tener ninguna importancia. Pero siempre rodeada de la familia, llorando y riendo, abrazándonos, besándonos y hablando de él.
Y en todo momento tuve el apoyo de Rafa, no me dejó ni un momento. Sólo cuando fue a buscar a los niños para que estuvieran con todos nosotros el último día. Y también tuve a mis niños, viviendo de cerca el momento, como algo natural que hay que vivir. En realidad, nada más natural que la muerte, ¿no crees?
El domingo me acordaré de él, le mandaré mi amor y mi perdón, le recordaré, brindaré en su memoria. Ah, y también iré a votar, que es día de elecciones.
¿Votarás tú, amigo mío? Quién sabe. Quiero pensar que sí. No sé, me gustaría pensar que votas y que te movilizas, que haces lo que puedes desde tu pequeño entorno para mejorar este mundo. ¿Has vivido la muerte de algún familiar cercano, tu padre o tu madre, un hijo? ¿Qué recuerdas? ¿Lo recuerdas con dolor todavía? Bueno, algún día me escribirás, contestarás mis cartas. Algún día tendremos una verdadera comunicación, una de esas que van en las dos direcciones, ya sabes... ;-D
Mientras, te mando todo mi cariño y mis mejores deseos.
Un beso.
Hola papá, hoy es el aniversario de tu muerte. Me gustaría que estuvieras aquí. Hoy, ahora, me siento muy cerca de ti. Me siento más cerca de ti de lo que nunca lo he hecho. Te echo de menos mas espero que seas feliz, o lo que sea que se es después de la muerte. Te mando mi amor papi, te quiero y no te olvido, te aseguro que no te olvido. Un beso de tu hija.
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