Alguien me ha dicho hoy que no hay que cerrar las puertas al campo. Creo que ese refrán (o frase célebre) era más bien "no ponerle puertas al campo". Imagínate: un verde prado, las colinas de fondo, unas cabras o unas ovejas pastando aquí y allá, un manantial brotando de aquella peña de la izquierda y, en medio de ese vergel, una puerta.
Seguro que más de uno la miraría y no iría más adelante por miedo a lo que podría pasar. ¿Y si paso de aquí y entro en una propiedad privada? ¿Y si sale el dueño de la puerta o del campo y me da la bronca o intenta cobrarme? ¿Y si alguien me dispara...?
Algunos intentarían abrirla o la abrirían y pasarían a través suyo. Seguro que si la puerta pasa el suficiente tiempo en ese campo, terminaría habiendo un camino que llevaría directamente a ella y seguiría tras ella.
Los habría que la admirarían, más de un filósofo nos explicaría el bien o el mal que pueden hacer las puertas en el campo. Los economistas nos hablarían de las ventajas fiscales que tiene el atravesar puertas. Y claro, el gobierno central diría que hay que poner más puertas en el campo, tantas como rotondas en las carreteras. Eso daría trabajo a carpinteros e instaladores, a diseñadores de puertas y transportistas.Sí, tal como está el mundo occidental, algo así pasaría. Pero ¿y si traes a alguien, no sé, por ejemplo de una tribu del Africa Subsahariana y le pones delante de la puerta? ¿Qué crees que hará? Quiero pensar que se maravillaría del verdor del prado, correría a saciar su sed en el manantial e intentaría coger algunas ovejas y cabras para su futuro rebaño, el que alimentaría a su familia. ¿Y de la puerta...? Pues hombre, madera para el fuego, que habrá que cocinar. Es de cajón, ¿no?
Pues tan inútil como poner una puerta en el campo es intentar ponérselas a nuestra naturaleza. Somos seres humanos y toda la vida nos han dicho lo que tenemos que hacer y pensar, y cómo tenemos que hacerlo y pensarlo. Y toda mi vida me he rebelado ante ello, he peleado con uñas y dientes, pero... lo he hecho, en mayor o menor medida. Ahora mismo, en esta vida que llevo actualmente, me estoy rebelando contra los últimos años de cautiverio y encierro, de sometimiento, de auto-engaño, de (lo siento hijos míos, os amo) de ser madre y ver cómo me devoran la carne, el corazón, el alma...
Amigo mío, ¿crees que me libraré de él, de ese miedo? ¿Crees que encontraré el coraje y la valentía para romper las putas puertas de mi campo y hacer una hoguera de San Juan, o de Navidad...? ¡Ay amigo mío! ¡Cómo me gustaría que estuvieras ya conmigo! Podrías ponerte detrás de mí y susurrarme al oído: "adelante... sigue así... no tengas miedo... estoy detrás... te cubro las espaldas... te acompaño..."
Mas otro pensamiento se cruza en mi cabecilla. ¿Y si estás ahí delante? ¿Y si no llego a encontrarte por culpa de los miedos, por los temores que me paralizan? ¿Y si te pierdo antes de haberte tenido siquiera?
Pongo mi confianza en Dios para que me guíe. Espérame. Quizá tarde un poco pero te encontraré. Gracias por estar ahí. Si detrás, protegiéndome; si delante, animándome a seguirte. Sea como sea, gracias.
Un beso.


Hola guapa, fíjate (ironías de la vida), que me vas a hacer más falta de lo que yo pensaba; no has hecho más que empezar, y ya soy adicta a tu blog, ""es tan bueno saber que tienes una persona al otro lado, escuchándote tranquilamente, sin criticarte....""" Tal vez,lleguemos a ser buenas amigas, más incluso de lo que llegamos a ser físicamente; Me gusta mucho este rinconcito, donde poder decir, lo que sientes, lo que piensas, lo que quieres gritar
ResponderEliminary no te atreves, todas esas cosas que seguramente, nadie entendería...y lo más importante, poder aprender de todo lo bueno que eres capaz de dar, paz,ternura,sentimiento,verdad,entendimiento,realidad y un sin fin de experiencias vividas; Quién me iba a decir que algún día ibas a estar ahí detrás para escucharme y para enseñarme....ahora soy un pelín más feliz, dentro de mi tristeza.....te seguiré contando....un beso. Y mil gracias por estar ahí.