lunes, 27 de febrero de 2012

¿Recuerdos?

Querido amigo:

Hoy he tenido un flashback. He revivido un episodio de mi pasado, de cuando era una niña.

Mis padres discutían y yo me desperté. Como tantas noches mamá se había quedado planchando en el salón mientras veía la tele. Nosotros dormíamos. Supongo que papá llegó, con alguna copa de más, y empezaron a discutir. Desconozco el motivo pero la pelea se puso violenta. En un momento dado, casi frente a mi puerta, mi padre le tiró una percha a mi madre y ahí comencé a llorar.

Recuerdo el hueco de la puerta iluminado en contraste con la oscuridad de mi dormitorio. Recuerdo la figura de mi madre recotarse como una sombra dentro de ese rectángulo amarillo. Recuerdo que entró en el cuarto, se sentó en mi cama y empezó a consolarme. Me abrazaba y me decía que no pasaba nada, que papá y mamá se habían peleado pero que ya había acabado. Recuerdo decirle entre sollozos que no me gustaban sus peleas, que papá le había tirado una percha y que no quería que le pegara. Y ella le restaba importancia, "no me ha dado, cariño, no te preocupes..."

Mi niña ha llorado hoy. Y yo lloro ahora.

Dulces sueños, mi querido amigo. Sueña que soy feliz.

4 comentarios:

  1. Hola lola ,cuando uno es adulto y comprende el origen de todos los conflictos ,el dolor se convierte en perdon.No queda mas que la lectura de no repetir aquello que nos hace daño.un beso a tu niña interior para que recuerde todo lo bueno y positivo y el amor que nos hace libres .Un abrazo

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    1. Gracias Anónimo. El caso es que la que lloró no fue mi niña interior, sino mi hija. De ahí el flashback. De ahí mi dolor. No es por mí, ya no. Ahora soy valiente. Es por mis hijos. A mi padre ya le perdoné. Cuando llegue el momento perdonaré a los demás. Siempre somos nosotros mismos los que dejamos que nos hagan daño. Así que, esperaré que llegue el momento, a poder, y perdonaré. Siempre lo hago. Cada vez con mayor facilidad (¿práctica? ¿madurez?). Gracias por leerme y gracias por tus consejos.

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  2. Hola Lola, tambien he llorado mientras leia tu relato y lo peor dde todo es que me he visto a mi misma. Si es cierto que tan malo es el pegar fisico pero tambien es cierto y duro el pegar de forma verbal y mental. El perdón por mi parte no llegará, no puedo, mi hijo puede que lo haga.

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  3. Querida, con el paso del tiempo, si quieres de verdad sanar tu herida, deberás asumir tu propia responsabilidad. Y lo digo por experiencia. Cuando hayas conseguido llorar, acusar, patear (metafóricamente hablando, o a una silla, como yo hice), cuando hayas vomitado tu odio, tu rabia, tu impotencia, cuando se calle esa voz machacona de tu interior que se regodea en tu dolor, que se revuelca en tu autocompasión como si fuera un cerdo en un lodazal. Cuando hayas pasado por todo eso y veas que ahí no está la curación de tu alma, de tu corazón, no te quedará otra cosa que mirarte al espejo. En ese momento, cielo, habrás de tomar responsabilidad. ¿Por qué lo permitiste? ¿Para qué seguías ahí? ¿De qué huías que te hizo meterte en la boca del lobo? ¿Qué es lo que NO QUIERES admitir sobre ti misma? ¿Acaso no fue tu elección? ¿Alguien te apuntaba a la cabeza de tu hijo con una pistola y por eso cediste? El miedo, la cobardía, lo que aprendiste de niña, lo que te enseñó tu madre, lo que te trasmitió tu padre, lo que la sociedad te dijo... No importa la etiqueta que le quieras dar, da igual. La decisión final SIEMPRE ES TUYA.
    Y cuando te des cuenta, volverás a llorar. Y si dejas que ese llanto fluya y no caes en la culpabilización y el victimismo tienes una magnífica oportunidad para sanar. Te animo a que seas VALIENTE. Y te prometo que podrás perdonar, PODRÁS PERDONAR y con ello te sentirás ligera y podrás escalar cualquier montaña. Un beso y mis mejores deseos.

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