Querido amigo:
Hoy estoy otra vez triste. Hoy te necesito cerca. Tengo un grandísimo problema y no sé qué debo hacer ni cómo solucionarlo. Ni siquiera sé si debo intentar solucionarlo o simplemente esperar que caiga por su propio peso. Tengo ganas de llorar y de gritar, tengo ganas de salir corriendo y soltar toda la amargura, la tristeza, la rabia, el odio, en un grito tan grande, tan fuerte, que me desgarre por dentro y deje salir todo aquéllo que tanto me envenena la sangre.
Hoy estoy otra vez triste. Hoy siento cómo el cielo tiembla encima de mi cabeza. Hoy desearía ser una niña pequeña y poder acurrucarme en brazos de mi madre y sentir toda su protección en un abrazo. Tengo miedo, tengo muchísimo miedo al futuro, a la vida, a lo que vendrá. Y sé que el miedo paraliza, y sé que no debo sentirlo, y sé que la vida está nada más que para vivirla, pero aún así tengo miedo.
Hoy estoy otra vez triste. Y las lágrimas se derraman por mi rostro mientras te escribo. Y sigo sin saber qué hacer, o si hacer algo o no. Hoy siento mi corazón pesado, tan pesado como una losa. Y siento que algo me oprime la garganta y no me deja hablar, ni gritar, ni llorar como quisiera.
Hoy estoy otra vez triste. Y en el fondo doy gracias por estar aquí sola, escribiéndote. Porque si tuviera a alguien que me diera el más mínimo cariño ahora mismo, me partiría en dos y volcaría sobre esa persona todo mi dolor. Ni siquiera tú podrías soportarlo, te dolería tanto como a mí, te atravesaría el alma como una lanza.
Hoy estoy otra vez triste, querido amigo, hoy estoy cansada y triste. Cansada de no saber, cansada de aguantar lo que no quiero aguantar, cansada de callar cuando quiero gritar, cansada de consentir. Profundamente cansada de gastar mis energías en algo tan inútil como eso, aguantar, callar, consentir. Cansada de no saber cómo luchar, cansada de dar palos de ciego en lugar de abrir los ojos, cansada de rehuir mi destino, cansada de ser una cobarde.
Y dime, amigo, si tan cansada estoy, ¿de dónde voy a sacar las fuerzas para seguir? ¿Cómo voy a enfrentar mi camino, cómo voy a cambiar lo que no me gusta en mi vida? Dime, mi querido amigo, ¿qué voy a hacer? ¿Qué será lo mejor para mí y mis hijos? ¿Hasta cuándo voy a seguir así?
Rezo, Dios sabe que rezo, todos y cada uno de mis días, cada vez que puedo o me acuerdo, rezo para que me ayude a ver la salida. ¡Cómo me gustaría que estuvieras conmigo! ¡Cómo me gustaría que me contestaras a mis cartas! ¡Ay, si supiera quién eres! Pero eso no es posible, aún no. Todo llegará, cuando sea el momento indicado.
Hay un dicho que dice: si amas algo, déjalo marchar. Si te pertenece volverá a ti. Así pues, mi querido amigo, dejaré de intentar atraerte, pensaré que eres libre para moverte donde quieras, no pensaré que estás conmigo, sólo que eres feliz, recorriendo tu camino. Te contaré mis cosas aquí, en este pequeño rincón, que no es tuyo, sólo mío. Aquí, en el lugar donde nadie me juzga ni me critica, donde nadie puede verme, donde puedo ser yo, donde puedo darle expresión verbal a mis sentimientos, a mis pensamientos más profundos.
Cada día que pasa más te amo, mi querido amigo. Con ese amor que se siente hacia alguien muy querido, muy respetado. Ese amor que te invita a darlo todo sin necesidad de pedir nada. Ya nada te pido, ni siquiera que leas estas cartas. Aquí quedarán hasta el día que estés preparado para ellas.
¿Ves? Ha vuelto a pasar. Parte de mi angustia se ha ido. Quizá ahora sea capaz de dormir. ¿Tú duermes? Seguro que sí.
Mis mejores deseos. Estás presente en mis oraciones, amigo. Dulces sueños y hasta pronto.
Un beso
No sabes lola, cuanto me gustaría, poder estar ahí, o que tu estuvieras aquí, para darte mi hombro, para llorar y usar el tuyo para llorar contigo....Pero me da que eso no es posible, debido a la distancia.....No obstante, quiero que sepas, que puedes contar conmigo, aunque yo también esté pasando el peor momento de mi vida, pero quizás, si me limito a escucharte, y animarte, mi problema quede así en un segundo plano, ojalá......Lola, no soporto, que la gente a la que quiero o aprecio de verdad...sufra, siempre haré todo lo que esté en mi mano, para ayudar, dentro de lo que se me permita...Haber, solo te puedo decir, que hagas lo que hagas, siempre piensa en los tres, "tesoros", que tienes en tu casa, y que te necesitan, plena, agusto, feliz, con animo, con fuerza....se que hay muchos momentos en la vida, en los que la fuerza te abandona, en los que tienes ganas de abandonar, en los que piensas que nada merece la pena, pero...Amiga, no puedes permitirte el lujo de abandonar, ya que eres el mejor de los ejemplos, tanto para tus hijos, como para mucha gente,(incluida yo),no soy ese amigo al que te refieres, pero aquí estoy por si me necesitas, te leeré,intentare entender tus sentimientos y pensamientos, e intentaré ayudarte en todo lo que humanamente, me sea posible, un besazo lola...hablamos en breve, y animo, que tu eres fuerte....muaccckkkssssss....
ResponderEliminarTú, la que nos da fuerza, ánimo, consejos, día tras día...no puedes permitirte estar así..
ResponderEliminarEstoy seguro que tienes muchísima fuerza dentro que en esos momentos de tristeza no sacas... Se valiente y sácalos y piensa en los tres pingos de hijos que tienes... que te tienen que ver con toda la fuerza del mundo y la madre más feliz que jamás nadie haya conocido!
Gracias chicas. Yo no abandono. Dejo salir el dolor, la tristeza y ellanto a las 4 de la mañana, aquí, en este blog. María, mira el día y la hora. REcuerda cuando me preguntaste "Qué tal?" y te dije "lee mi blog". Y al día siguiente, según cómo amanezca el personal, así estaré yo. Si me invade la tristeza, me abandonan las fuerzas y me siento tan cansada es sólo responsabilidad mía. Y todo ocurre porque no estoy donde (cómo, mejor dicho) me gustaría estar o necesito estar. No os preocupéis, dura poco, siempre salgo a flote, siempre vuelvo a sonreir (aunque cueste), siempre aprendo de mí misma en estos estados. Todo forma parte de mi "gimkana" particular, son pruebas a pasar, obstáculos que superar y, si no sé la respuesta a la pregunta, bueno, siempre queda el "chupito" (¿no crees Mary?). Un beso y gracias.
ResponderEliminar