miércoles, 16 de noviembre de 2011

Otoño

Querido amigo:

Por fin ha llegado el otoño a esta tierra. Estaba deseando verlo pero se ha hecho de rogar. Ha sido el verano más largo que recuerdo. Largo y seco, árido diría yo y muy caluroso. Incluso el principio del otoño ha sido así. Pero por fin han llegado las lluvias y el amarillo va dando paso, poco a poco, a un verde todavía enfermizo y apagado. Y el pardo de las tierras se ha vuelto rojizo, tan propio de las tierras arcillosas como estas.

Y como se ha marchado todo el mundo, ahora los animales salen y vayas donde vayas están ahí. Corzos pastando, venados cruzando la carretera o jabalíes por los campos. Hasta he visto un zorro tumbado en un campo.

Me gusta mucho donde vivo ahora, me encanta. Pero te echo de menos amigo mío. ¿Dónde estás? A veces te intuyo en la mirada de algún parroquiano pero no, no eres tú. No sé cómo eres ni dónde estás. Sólo sé que te llamo, te hablo, te escribo... Algún día vendrás. Algún día llegarás a mí. Mientras tanto yo seguiré escribiéndote y llamándote. Sé que llegarás a mí, en el momento más conveniente, en el momento justo, en el único momento en que podrías venir.

Valga esta primera carta como el inicio de una larga amistad.

Un beso.

1 comentario:

  1. Yo... no soy hombre, no soy ese amigo que esperas (que TODAS esperamos) y que algún día, si hay suerte, aparecerá y te reconocerá y tú a él. No, no soy él. Sólo soy otra mujer, otro espíritu solitario como el tuyo, otra madre, en fin, otra... PERSONA. Pero ahora que he llegado a este blog, me quedaré cual lapita a él adherida, aun no siendo hombre, para compartir contigo un sentimiento que canta Warcry muy bien, y es que: "Nada hay bajo el sol que no tenga solución, nunca una noche venció a un amanecer". No dejes de escribir este blog para nosotras, aunque no seamos él...

    ResponderEliminar