viernes, 18 de noviembre de 2011

Un cuento - Parte I

Querido amigo:

Hoy se me ha ocurrido un cuento, un cuento para niños (creo...) y está basado en una pesadilla que tuvo mi hijo Alvaro. Por cierto, ¿te he dicho que soy madre de 3 niños? Alvaro es el pequeño pero ya tiene 7 años y está hecho un campeón. Algún día te hablaré de mis hijos.

Voy a contarte lo que tengo de ese cuento, que no es todo, ni mucho menos. Ya me dirás (algún día) si te gusta.

¡UN VIAJE INCREIBLE!

Me llamo Rubén y tengo 6 años. Tengo dos hermanas, Laura y Beatriz. Son mayores que yo. Laura tiene 9 años y Beatriz tiene 7. Somos casi iguales y nos gusta mucho jugar juntos, pero estamos casi siempre peleándonos. Ya sabes... cosas de hermanos.

Hoy estamos jugando en el campo. Papá y mamá nos han llevado a dar una vuelta y estamos en un sitio muy chulo, que tiene un río y todo. ¡Más bonito! Tiene el agua de un color verde esmeralda. Pero el agua es tan transparente que puedes ver todo el fondo sin ningún problema. Hay unas rocas enormes en el fondo y pueden verse unos agujeros enormes. Papá dice que se llaman "pozas". Es un nombre muy gracioso para un agujero, ¿no crees? En ese río es donde nacen las sirenas, me lo ha dicho mami, porque nacen en los ríos y son muy pequeñas al principio. Luego, cuando crecen un poco, se van al mar y allí se hacen grandotas y con una cola de pez enorme.

Mis hermanas y yo jugamos a tirar piedras pero luego hemos descubierto un juego aún más divertido: TIRAR PALOS. ¿Has tirado alguna vez un palo al agua? ¿Sabías que flotan y no se hunden? Las piedras se van para abajo, al fondo, pero lo palos flotan y puedes seguirles corriendo por el río. Es lo más...

Voy a tirar uno ahora mismo... mira... ¡¡ahí vaaa!! Da vueltas y vueltas, lo miro fijamente y... ufff... me estoy mareando... la cabeza me da vueltas y vueltas... todo gira.. todo se mueve... me caigoooooo...

===========

Rubén perdió el conocimiento. No sabía cuánto tiempo había pasado pero parecía que hubiera la misma luz que hacía un rato. Intentó moverse, incorporarse, pero no pudo. Algo se lo impedía. Se concentró entonces en lo que oía. El murmullo del agua se sentía cerca y entonces se acordó: estaba en el campo, cerca del río. Había ido con sus padres y sus hermanas. ¡Es verdad! Podía oirlas acercarse. Intentó llamarlas, pero ninguna voz salió de su garganta. Empezó a asustarse, un poquito solamente, pero estaba asustado. Las voces se aproximaban cada vez más así que pronto podrían verle y llamarían a papá y mamá. Eso le tranquilizó.

- "¡Vamos Bea, tiremos otro palo a ver hasta donde llega esta vez"
- "¿Has visto a Rubén? Seguro que se ha escondido otra vez para darnos un susto. ¡Este niñoooo!"-, dijo Beatriz.
- "Bueno, ten cuidado, no vaya a asustarnos de verdad. ¿Dónde están papá y mamá? ¡Ah, ya les veo, están al fondo!", exclamó Laura.
- "¡Halaaaa, qué paloooo! ¿Tiramos éste, Laura?"
Beatriz cogió el palo con ambas manos. Debía medir medio metro casi y seguro que navegaba de lujo. Si lo tiraban bien al medio del río podría llegar hasta el puente, de eso estaba segura.

======

Rubén vio cómo sus hermanas se acercaban. Las oía hablar de él y de sus padres. Pero, ¿qué les pasaba? ¿Es que no podían verle acaso? Beatriz se aproximó y se agachó a su lado. ¡Menos mal! Creía que se habían vuelto ciegas. Pero por fin le veía y se acercaba para ayudarle. Pero sucedió algo de lo más extraño. Su hermana le levantó en brazos con una sola mano y le llamó.... ¿¡PALOOOOO!?

Miró de reojo y vió el suelo ahí abajo, muuuyyyy abajo. El pánico se apoderó de él y lo comprendió de repente: se había convertido en un palo.

Y gritó. Gritó como no había gritado en su vida. Gritó como nadie ha gritado en este mundo jamás. Todo su ser, toda su alma, toda su esencia estaban impresas en ese grito. Las jaras que había cerca temblaron de miedo. Las retamas y los enebros movieron ligeramente sus hojas. Los altos chopos inclinaron sus ramas hacia un lado y otro, todos al unísono, como si quisieran unirse al grito de Rubén. Incluso algunas de sus hojas cayeron muertas de repente. Era como si un viento terrible hubiera pasado por ahí. Duró apenas unos segundos.

En el prado que había a unos 300 m. de ahí una brizna de hierba se estremeció, se inclinó hacia su vecina la margarita y le preguntó qué era eso. La margarita, que sabía mucho de la vida y de la muerte le contesto:

- "Ese es el grito de la desesperación más absoluta, del sufimiento más atroz. Reza para que nunca te encuentres en una situación que te haga sufrir de esa manera."

===================´


Hasta aquí he llegado de momento. ¿Por qué los principios de los viajes importantes de nuestra vida empiezan siempre con sufrimiento? Creo que tiene algo que ver con ese axioma hermético: Como es arriba es abajo. Si para nacer físicamente lo haces mediante un parto, que significa dolor y sufrimiento (para el que nace y para el que pare), cada nacimiento nuevo de esta vida viene así, con dolor y sufrimiento. Quizás sea lo que necesitamos para seguir adelante. Seguro que no tienes ganas de volver atrás si tienes que volver a pasar por ese mal rato ¿no?

Mi querido amigo, da gusto poder tenerte y contarte mis cosas, mis "pajas" mentales. Quien sabe, quizá algún día las pueda publicar e incluso me proporcionen un medio de vida ¿no? JAJAJAJA.

Qué raro es esto de hablarte y que no me contestes. No me juzgas, no me criticas, no piensas sis es bueno o malo. Sólo estás ahí y escuchas. Bueno, "lees", que es un escuchar virtual ¿no? Es raro pero a la vez liberador. Porque NO ME JUZGAS y NO ME CRITICAS. Y eso, en la sociedad en la que vivimos, obsesionados con controlarlo todo y a todos, hay que ponerlo en mayúsculas.

Bueno, es muy tarde ya, creo que voy a dormir. Espero poder escribirte otra carta mañana pero, si no lo hago, no me lo tengas en cuenta. Quizá tenga trabajo y no pueda. De todos modos, gracias como siempre, por estar ahí, por intuirme. Gracias sólo por ser (o no ser, que aún no sé nada de ti).

Recibe mi cariño y mi amor, recibe un beso y un abrazo. Y si ya duermes, que éstos no te despierten. Que sólo te acompañen en tu sueño de esta noche.

Dulces sueños, amigo mío.

Un beso.

2 comentarios:

  1. Prometedora primera parte no nos dejes con la intriga y pública el final. Saludos

    ResponderEliminar
  2. Gracias por tu comentario. Ha pasado más de un año desde que inicié este cuento y en este tiempo mi atención estuvo en otra parte. Ahora lo he retomado y pronto lo terminaré.

    ResponderEliminar